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MEDICO DE CHIRIPADA (una mentira piadosa)

[FONT=&quot] MEDICO DE CHIRIPADA (una mentira piadosa)

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[FONT=&quot]URIEL Y NORBERTO ;[/FONT][FONT=&quot] el primero, carpintero, compadre de grado de NORBERTO, ---había llevado a bautizar a su primogénito---; el segundo, médico ginecólogo, egresado de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP); ---se tenían estimación---. Uriel, tenía un modesto taller de carpintería; gracias a ello, pudo ayudar a NORBERTO, mientras estudiaba la carrera de medicina, quien tenía problemas económicos. Sus padres, desde Chiapas, le enviaban módica cantidad para su sostenimiento pero no le alcanzaba debido a que había entablado una relación de carácter sentimental con Judith, una chica poblana y vivían como marido y mujer. A pesar de ello logró graduarse y ejercer la carrera de médico. Ambos se respetaban y se hablaban de “usted”, aunque habían convivido por mucho tiempo. [/FONT] [FONT=&quot]Por los años 80´s., era común que Norberto, hiciera alguna invitación a Uriel, le tenía confianza, además su situación económica había mejorado gracias a su profesión como médico. Un domingo por la mañana, llegó Norberto a casa de Uriel, y le platicó que tenía una invitación (un bautizo), con una paciente, --- no quería ir solo ---, necesitaba de un acompañante, Uriel, aceptó y se marcharon a la fiesta. Antes de llegar a dicho lugar, para darle más importancia a su acompañante, Norberto le dijo a Uriel: “…lo voy a presentar a usted como médico, no sea que me lo vayan a hacer menos…”, entonces Uriel, entendió, que tenía que seguir el juego. [/FONT] [FONT=&quot]En efecto, ahí los anfitriones les dieron las mejores atenciones; la familia, al parecer miraba al doctor Norberto, como un santo. Discretamente, Norberto, le platicó a Uriel, que ya tenía tiempo atendiendo a esa familia y por ende, otras familias se habían acercado a él ---según se sabía---, por bueno y comprensivo, el secreto era que aunque les cobraba caro, si en ese momento no tenían para la consulta, esperaba hasta que hubiera recursos, además les obsequiaba la medicina (muestras médicas). [/FONT] [FONT=&quot]Después de saborear un rico mole poblano, la bebida estuvo a la orden del día, hubo de todo, claro que no faltó ni el pulque ni la cerveza. En todo brindis, cada quien empezó a simpatizar con los ahí presentes y lo común en este tipo de fiesta, cada quien formó su pequeño grupo y empezó el “cotorreo” los chistes, los cuentos o cualquier pretexto para brindar. Uriel se encontraba solo, sentado. Desde que llegó a la fiesta, una señora de carácter afable, sencilla, no conocida por el doctor Norberto, --- porque en una oportunidad lo confirmó---, abordó a Uriel y trató por todos los medios de entablar plática con él. Ya una vez presentados entre sí, ---la señora que tenía por nombre Elisa---, le dijo a Uriel: “¿Doctor, he tratado de encontrar al doctor Norberto en su consultorio pero no he corrido con suerte, pues los días que él atiende, yo no he podido llegar, pero aprovechando el momento, usted deme un consejo?, “…tengo un hijo de 16 años y le dan “ataques”, (crisis convulsivas por motivos de la epilepsia), y aunqueya lo han tratado algunos médicos no se alivia…, “…¿qué me aconseja?...”. Uriel, como ya lo habíamos mencionado, fue presentado como médico y no podía decir, “¡oiga, de eso yo no sé nada!, consulte a mi compadre, al doctor Norberto”, --- ¡Vaya, problema!---. Uriel, tal vez animado por las copas, además lo habían abordado en carácter de médico, ---para seguir el juego---, preguntó: “¿ haber, señora?, dígame: ¿cuándo, a qué edad y cómo empezó su joven con sus convulsiones?, ---naturalmente que cada pregunta en su momento---, entonces, la señora Elisa, contestó y entre sollozos dio a Uriel, detalles sobre el mal que aquejaba a su joven hijo; nuevamente le preguntó: ¿qué era lo que estaba tomando y qué observaciones había hecho en relación a los efectos de la medicina, si a favor o no había alguna mejoría?; ella, llorando, confirmaba que ninguna y también que ningún médico, pese a los tantos medicamentos, ---que en ese momento mencionó---, ninguno había logrado por lo menos una leve mejoría. Entre los medicamento administrados al joven, Uriel, notó que había un medicamento para ese tipo de descontrol neurológico, --- pues daba la casualidad que Uriel padecía epilepsia y se había documentado sobre dicho padecimiento y gracias a un medicamento denominado la “Prinasulfodona” [/FONT][FONT=&quot](ficticio), [/FONT][FONT=&quot]logró realizar una vida común, ya que la epilepsia está provocada por anormalidades en la actividad eléctrica del cerebro. Este órgano es incapaz de frenar o inhibir los impulsos eléctricos entre neuronas. Cuando tiene lugar una descarga excesiva se produce una crisis o ataque epiléptico, lo cual Uriel había logrado controlar ---,[/FONT] [FONT=&quot] por eso y con el valor por las copas, ni tardo ni perezoso le recomendó a la señora Elisa, para su hijo, la “Prinasulfodona” [/FONT][FONT=&quot](ficticio),[/FONT][FONT=&quot] dándole las indicaciones siguientes: “...que se tome una cuarta parte de tableta antes de cada alimento… “…si en los primeros días no ve mejoría alguna, suminístrele media tableta, no más…, “… de acuerdo a los resultados, Primero Dios, más adelante veremos otra opción…”. Después de otros consejos, la señora Elisa, dijo a Uriel: “Gracias Doctor, Dios lo bendiga” y cambiaron de tema, ya que el brindis estaba en su apogeo. La fiesta continuó, algunos invitados tenían que retirarse, Norberto y Uriel, entre ellos. Fuera de ahí, a sus respectivos hogares, pero de la consulta de la señora Elisa, no se habló nada, Uriel, olvidó platicárselo a Norberto y lo más seguro que esto pasaría al olvido.[/FONT] [FONT=&quot]Había pasado un mes, aproximadamente, serían como las doce del día, Norberto, iba conduciendo su coche acompañado de Judith cuando vieron a Uriel cruzar la calle, detuvo su coche y le preguntó a dónde se dirigía, él contestó que a su casa, que venía de la maderería porque había encargado algo de madera para un trabajo que le encargaron, pero ya iba de regreso, entonces lo invitaron a que abordara el coche para llevarlo a su casa. En el trayecto, Norberto ---nada molesto, sino sonriente--- le preguntó a Uriel,: “…¿oiga compadre, qué chingaos anda usted haciendo…? “… ¿por qué o de qué me habla?, contestó Uriel. Verá, ---dijo Norberto, tranquilo---, hace unos días, fue a mi consultorio la señora Elisa, conocida o familiar de una paciente y me preguntó por el doctor Uriel, de inmediato recordé que esa señora estuvo platicando con usted en la “pachanga a la que fuimos hace algunas semanas”, quiere verlo a usted para agradecerle lo que hizo por su hijo, pues ha mejorado bastante. Yo tuve que seguirle la corriente, ella está muy agradecida y también a mi me tocó la bendición, ahora recuerdo que yo lo presenté a usted como médico, lo había olvidado. Por eso le pregunto: “¿qué chingaos o a qué se debió el mejoramiento de su hijo?…”. Uriel, le contestó: “… si fue para bien, ¡olvídelo!,”. Norberto volvió a refutar: ¿Qué le digo a la señora Elisa si vuelve a preguntar por usted?... “…dígale que estoy en Veracruz o cualquier otro lugar… “…y si lo encuentra en alguna ocasión con sus tablas, su martillo, con su ropa de trabajo y se da cuenta que no es usted médico, que le va a decir… “…simplemente…, “…que estoy decorando mi consultorio y… punto”.[/FONT] [FONT=&quot] NOTA:[/FONT][FONT=&quot] Este tema, es verídico. Uriel, [/FONT][FONT=&quot](seudónimo),[/FONT][FONT=&quot] efectivamente es carpintero, así como Norberto [/FONT][FONT=&quot](seudónimo),[/FONT][FONT=&quot] médico. Uriel, padece “epilepsia”, ésta se le manifestó a los diecisiete años de edad. Tuvo una trayectoria dramática por ese padecimiento, al grado de que lo creían o lo hacían sentirse inútil, se sintió relegado por algunos familiares, también sus novias, amigos y en algunos trabajos fue despedido por ese problema de salud. Posiblemente este tema, sea parte de un libro que está en mente, respecto a la EPILEPSIAy BIOGRAFÍA de nuestro personaje. Sus crisis, en la actualidad, las ha superado, son muy remotas. Tenía 29 años de edad, cuando se suscitó la invitación a la mencionada fiesta, razón de este tema. [/FONT] [FONT=&quot]Fue casual aquel encuentro de Uriel con la señora Elisa [/FONT][FONT=&quot](seudónimo). [/FONT][FONT=&quot] La aclaración de esta mentira piadosa es que: Uriel, después de tomar, años atrás, infinidad de medicamentos y consultar a varios médicos, fue el doctor Efrén Palacios Mondragón, eminente Psiquiatría poblano, quien logró controlar las crisis convulsivas de nuestro personaje y debido a tantos medicamentos que le fueron suministrados, aprendió sus denominaciones, sus efectos y resultados. Una vez, que sostuvo plática con la señora Elisa, quien hace saber a nuestro personaje los síntomas y reacciones de su joven hijo, los cuales eran semejantes a los que él padeció, --- lo cual solamente él sabía ---, pensó entonces, que el medicamento que consumía (la “Prinasulfodona” [/FONT][FONT=&quot](ficticio),[/FONT][FONT=&quot] y que logró controlar en su persona las convulsiones, sería la más adecuada para esa ocasión, razón por la cual resultó esta “chiripada”. Atención:. se disfraza el verdadero nombre del medicamento por razones de seguridad y salud. Gracias. He aquí: UNA MENTIRA PIADOSA. [/FONT]
 

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