Era costumbre buscarte en el café de la tarde,
en la palabra incompleta y en el aire al caminar,
pero hoy el frío no quema y el recuerdo no arde,
se ha vuelto un eco lejano que ya no sabe llamar.
Fuimos un puente trazado sobre un río de promesas,
un incendio que el tiempo, con su calma, sofocó...