Al Padre Ioan
EN PROCESO
Cuando las maravillas de tu oficio
se hacen arte, de gozo me recreo,
volteando mi mente cúanto veo,
que absorto acaricio.
Cuando contemplo tu destreza, auspicio
la belleza que esconde tu deseo;
y se eleva mi alma en aleteo
pues tu obra es singular, sin artificio.
Cuando tu gama de color resalta
de luz, la bóveda del templo santo,
a la comunidad le sobresalta.
En a Dios, de amor y canto,
que humildemete tu labor exalta.
Y de tanta emoción me brota el llanto.