Qué cosa más bella,
es el regalo del sol,
la fresca brisa del atardecer,
leve caricia sobre mi piel,
susurro dulce del anochecer.
La jornada ya terminó,
el sol, rendido, se retiró,
y en mi balcón quedó encendida
una luz nueva, recién nacida,
más bella que el mismo sol.
Es tu rostro, amada mía...