Hay una confluencia en tu ropero,
como si dentro de él cupiera toda
la luz tragada sin luz de trueno,
como un Aleph sin dudas, como sombra
mutante que susurra como el vino.
Siento que late mi mano adentro.
Es la cabeza roja del nacido,
late, no pertenece a los roperos.
De allí nacieron una...