Ha un marrano procaz
Un día, estando un tanto en sí dormido,
y por extrañas cosas de costumbre
buscando una vela que me alumbre
fui ha la vieja granja amanecido;
pero qué vainas pude ver y oír:
un gruñir de confusas disonancias
pillado en verborrea de flagrancias
al ser cuadrúpedo...