He reclamado tus palabras
y he obtenido tu silencio,
por eso aquí lo tengo, a mi lado,
arrimadito a mi cuerpo.
Sus espinas se clavan silenciosas en mi carne,
y silenciosamente su dolor recibo.
Pero ya me conoces, soy terca,
y espero que algo, la vida, Dios, o el tiempo, lo rasguen...