Ahora, por fin desnuda, allí, tan lejos de mi te imagino,
sin tu eterno suave terciopelo negro, ese que no me gustaba.
Y aquí, sentado solo, frente a mi ventana medio abierta,
mirando afuera y respirando el aire frío de la ciudad que entra,
te diría por fin que ahora en ti pienso,
porque ya...