Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
¡Aquella muchachada que ayer fuiste,
cómo pasó tu tiempo velozmente,
dejando en su pasar llena la mente
de amargo sinsabor, lloroso y triste!
Formóse en nuestras almas como un quiste
repleto cual de pus que el cuerpo siente,
chocar se deberá diente con diente
a ver si de tal forma se resiste.
Marchó nuestra florida primavera,
aquella adolescencia tan soñada;
un beso de mujer, por vez primera,
sentir por fin. Decir: - ¡Ven aquí, amada! -,
con voz enardecida y altanera.
Aquello se olvidó. ¡No queda nada!
cómo pasó tu tiempo velozmente,
dejando en su pasar llena la mente
de amargo sinsabor, lloroso y triste!
Formóse en nuestras almas como un quiste
repleto cual de pus que el cuerpo siente,
chocar se deberá diente con diente
a ver si de tal forma se resiste.
Marchó nuestra florida primavera,
aquella adolescencia tan soñada;
un beso de mujer, por vez primera,
sentir por fin. Decir: - ¡Ven aquí, amada! -,
con voz enardecida y altanera.
Aquello se olvidó. ¡No queda nada!
