Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Absurdas se ven las cosas
cuando se observan de lejos:
Vivimos toda una vida
y siempre perdiendo el tiempo.
Los caprichos femeninos,
los masculinos requiebros,
las palabras engañosas
que pronuncia el macho en celo
sólo con tal de a una moza
conseguir llevarse al huerto.
Y una vez calmada el ansia,
¡si te he visto no me acuerdo!
Ésta es la comedia humana,
ésa es la historia del sexo
que es motor que mueve el mundo,
los astros y el Universo.
Tuvo mucha mala sombra
el Señor por así hacernos.
Desde Adán es lo que ha sido
el amor: Tan sólo un juego.
Podrán, quizá, rebatirme
tal idea y me someto
a la opinión de los sabios
pero diría que acierto.
Que el hombre ha dejado siempre
que le domine el deseo,
para después olvidarse
cuando ya lo ha satisfecho.
¿Y la mujer? Otro tanto,
aunque finja con más tiento.
Pues jura que amará siempre
y olvida sus juramentos.
Así que, a la postre, todo
es como indica aquel verso
que he escrito ya anteriormente
y que te pongo de nuevo:
- No me acuerdo si le he visto,
perdone si no le atiendo.
De aquello ya pasó el día
y recordarlo no quiero. -
Es la realidad patente,
todo en la vida es un sueño.
¡Lo malo es que despertamos
o es que soñamos despiertos!
cuando se observan de lejos:
Vivimos toda una vida
y siempre perdiendo el tiempo.
Los caprichos femeninos,
los masculinos requiebros,
las palabras engañosas
que pronuncia el macho en celo
sólo con tal de a una moza
conseguir llevarse al huerto.
Y una vez calmada el ansia,
¡si te he visto no me acuerdo!
Ésta es la comedia humana,
ésa es la historia del sexo
que es motor que mueve el mundo,
los astros y el Universo.
Tuvo mucha mala sombra
el Señor por así hacernos.
Desde Adán es lo que ha sido
el amor: Tan sólo un juego.
Podrán, quizá, rebatirme
tal idea y me someto
a la opinión de los sabios
pero diría que acierto.
Que el hombre ha dejado siempre
que le domine el deseo,
para después olvidarse
cuando ya lo ha satisfecho.
¿Y la mujer? Otro tanto,
aunque finja con más tiento.
Pues jura que amará siempre
y olvida sus juramentos.
Así que, a la postre, todo
es como indica aquel verso
que he escrito ya anteriormente
y que te pongo de nuevo:
- No me acuerdo si le he visto,
perdone si no le atiendo.
De aquello ya pasó el día
y recordarlo no quiero. -
Es la realidad patente,
todo en la vida es un sueño.
¡Lo malo es que despertamos
o es que soñamos despiertos!
