Daniel Da
Miembro
Hoy desperté
con el pecho,
invadido por arañas.
Se las siente,
anudando mis salivas,
caminando, con agujas afiladas.
Entre nudo y nudo que se suma,
entretejen laberintos
retorcidos,
que recorren cada tripa
y las desgarran.
De mi historia, muchos pasos
no son huellas
caminadas.
Son regueros despeinados
de dolores que desangran.
Que vacían mi estructura
desgarbada,
que disecan los tendones y las grasas.
Y así quedo,
En el medio de este bosque,
Tronco seco,
Invadido por las algas.
Así quedo,
Una fina corteza que me envuelve,
Que sostiene,
pero falta…
la madera para el alma.
con el pecho,
invadido por arañas.
Se las siente,
anudando mis salivas,
caminando, con agujas afiladas.
Entre nudo y nudo que se suma,
entretejen laberintos
retorcidos,
que recorren cada tripa
y las desgarran.
De mi historia, muchos pasos
no son huellas
caminadas.
Son regueros despeinados
de dolores que desangran.
Que vacían mi estructura
desgarbada,
que disecan los tendones y las grasas.
Y así quedo,
En el medio de este bosque,
Tronco seco,
Invadido por las algas.
Así quedo,
Una fina corteza que me envuelve,
Que sostiene,
pero falta…
la madera para el alma.
