Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Siendo viejo, sin un duro,
no comprendo tu querer.
¿Por qué me quieres, mujer?
¡Menudo incierto futuro!
Es que no te puedo dar
más que cariño, tesoro.
El chocolate del loro,
como decía el cantar.
¿El cantar o acaso un cuento?
Ya ni me acuerdo siquiera.
Quizás es que un chiste fuera...
No lo recuerdo y no miento.
Escatimar, sé, debía
un señor con muchos gastos,
pues le pintó Hacienda en bastos
y le rompió la alcancía.
Comenzaron a echar cuentas,
¿por dónde meter el sable?
Hizo sudar al contable
que administraba sus rentas.
- Diez coches. Es demasiado... -
- ¡Quite, quite! Son precisos.
Si los quita irán remisos
mis lacayos al mercado. -
- Diez doncellas... Su señora
pienso no las necesita.-.
- ¡Déjela!, la pobrecita
si a nadie manda me llora. -
Y así fueron descartando
unos tras otros mas, ¡tate!
- ¿Y del loro el chocolate? -.
- ¿Tanto lujo? ¿Desde cuándo? -
Y ayunó así el animal,
desde entonces come pienso.
Era un disparate inmenso
gastar más de lo normal.
¿Te has reído, amor, mi bien?
Pues piensa que es la verdad,
porque un hombre, ya a mi edad,
de pocos es el sostén.
¿Amor? Todo el que me pidas.
¿Y versos? ¡A mogollón!
Que en eso soy ricachón.
Acaso más que el Rey Midas.
no comprendo tu querer.
¿Por qué me quieres, mujer?
¡Menudo incierto futuro!
Es que no te puedo dar
más que cariño, tesoro.
El chocolate del loro,
como decía el cantar.
¿El cantar o acaso un cuento?
Ya ni me acuerdo siquiera.
Quizás es que un chiste fuera...
No lo recuerdo y no miento.
Escatimar, sé, debía
un señor con muchos gastos,
pues le pintó Hacienda en bastos
y le rompió la alcancía.
Comenzaron a echar cuentas,
¿por dónde meter el sable?
Hizo sudar al contable
que administraba sus rentas.
- Diez coches. Es demasiado... -
- ¡Quite, quite! Son precisos.
Si los quita irán remisos
mis lacayos al mercado. -
- Diez doncellas... Su señora
pienso no las necesita.-.
- ¡Déjela!, la pobrecita
si a nadie manda me llora. -
Y así fueron descartando
unos tras otros mas, ¡tate!
- ¿Y del loro el chocolate? -.
- ¿Tanto lujo? ¿Desde cuándo? -
Y ayunó así el animal,
desde entonces come pienso.
Era un disparate inmenso
gastar más de lo normal.
¿Te has reído, amor, mi bien?
Pues piensa que es la verdad,
porque un hombre, ya a mi edad,
de pocos es el sostén.
¿Amor? Todo el que me pidas.
¿Y versos? ¡A mogollón!
Que en eso soy ricachón.
Acaso más que el Rey Midas.
