Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
El viejo Don Hilarión
sopesa si es su palmito
quien despierta el apetito
de la moza o su bolsón.
¡Será cabestro y torpón
al meterse en tal dilema!
¡Pero qué mente más mema,
más obtusa y más idiota.
Más vale que tome nota.
Puede tener un problema.
Pues no acude a la vejez
el amor si no hay dinero.
No piense, ¡so majadero!,
que eso ocurre alguna vez.
Pensar así es idiotez,
ilusión y fantasía,
quimeras y tontería
de quien no tiene cabeza
y opina que es su belleza
la que liga todavía.
¡Que se le pasó el arroz,
que se fue su juventud
y, ya en plena senectud,
mejor no eleve la voz!
Pues, si presume, una coz
puede partirle la cara.
Lo cual no es cosa muy rara
si alardea de Tenorio,
siendo sólo un vejestorio
y estando un mucho tarara.
Vaya usted al confesor,
ponga usted en paz el alma
y recupere la calma
que le ha robado ese ardor.
¡Pues no hay que tener valor
para besar a esos jetas!
Cien millones de pesetas
tal vez fueran convincentes.
Sobran viejos inocentes
que aún sueñan con tocar tetas.
sopesa si es su palmito
quien despierta el apetito
de la moza o su bolsón.
¡Será cabestro y torpón
al meterse en tal dilema!
¡Pero qué mente más mema,
más obtusa y más idiota.
Más vale que tome nota.
Puede tener un problema.
Pues no acude a la vejez
el amor si no hay dinero.
No piense, ¡so majadero!,
que eso ocurre alguna vez.
Pensar así es idiotez,
ilusión y fantasía,
quimeras y tontería
de quien no tiene cabeza
y opina que es su belleza
la que liga todavía.
¡Que se le pasó el arroz,
que se fue su juventud
y, ya en plena senectud,
mejor no eleve la voz!
Pues, si presume, una coz
puede partirle la cara.
Lo cual no es cosa muy rara
si alardea de Tenorio,
siendo sólo un vejestorio
y estando un mucho tarara.
Vaya usted al confesor,
ponga usted en paz el alma
y recupere la calma
que le ha robado ese ardor.
¡Pues no hay que tener valor
para besar a esos jetas!
Cien millones de pesetas
tal vez fueran convincentes.
Sobran viejos inocentes
que aún sueñan con tocar tetas.
