Desbordado y roto ese lago,
de oscuro y caliente hospedaje,
de paz y amor regalado.
Nace de ti la primera tormenta,
la primera lluvia es su llanto,
la atronadora llamada de la vida.
Y tu por fin consolada y rota,
por ese dolor de madre.
Te sientes afortunada y regalada,
le dás calma y sosiego.
Juntas tú monte y tú cielo,
das de beber a esa estrella.
Desaparece a poco la tormenta,
dejándonos ver tú milagro,
ese azul claro y bello que nos das.
Nosotros afortunados también,
sólo podemos darte las gracias mujer.
de oscuro y caliente hospedaje,
de paz y amor regalado.
Nace de ti la primera tormenta,
la primera lluvia es su llanto,
la atronadora llamada de la vida.
Y tu por fin consolada y rota,
por ese dolor de madre.
Te sientes afortunada y regalada,
le dás calma y sosiego.
Juntas tú monte y tú cielo,
das de beber a esa estrella.
Desaparece a poco la tormenta,
dejándonos ver tú milagro,
ese azul claro y bello que nos das.
Nosotros afortunados también,
sólo podemos darte las gracias mujer.
