Arturo González
Miembro Activo
Lidocaína
[HR][/HR] *En memoria de un gato agonizante.
“Buenas noches, dulce príncipe,
Y que vuelos de ángeles coreen tu descanso”
Hamlet; Acto V, Escena X
Se esparce por sus venas como fuego,
Tan contrario al amargo dolor
Que este permanece como una distante ausencia;
Tan poco común a la naturaleza,
Corre como un demonio con banderas de paz,
Que cual gotas de ácido líquido
Vertidas en leche, cuajan la sangre más casta,
Y detienen el más poderoso corazón.
Su cuerpo maltrecho se arrastra por el pavimento,
Grita al roce de la áspera grava
En la supurante herida que corrompe su costado;
Y jadea con sus últimas bocanadas de aire.
Sea lo que sea, Esto no es morir,
No con su otrora bella piel tornada en un harapo
Y su carne y huesos sin clemencia destrozados. . .
-Si pudieras hablar la lengua de los hombres;
Habrías pronunciado lo que vi en tus ojos-.
Fui el verdugo de la compasión,
Contra mi voluntad
Enviado a una misión de piedad,
En la que no había sentido común
Que tuviera lugar;
Con una cánula con la gloriosa forma
De una llave al reposo,
Y la luz del mediodía de testigo.
¿Por qué me miras con esa determinación,
Como si supieses que es tu hora
Y este mercurial veneno milagroso
Fuera tu salvación?.
¿Que pérfida mano o mente ha hecho
Lo que estoy por concluir en ambos nombres
Para que tu hermano implore por tu sueño?
-Jamás he visto tan cuidadoso amor-.
Hermano león y hermano tigre
Ya no estarán juntos;
Del otro lado de la calle uno llora,
Y se acerca para lamer el dorado pelaje
En preparación para el otro en su último viaje.
El glorioso veneno ahora le llena,
Fantasmas de lidocaína toman su último aliento;
Y cae dormido con una sonrisa mortuoria.
Febrero 7, 2015
Última edición:
