Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Hay cosas en esta vida
imposibles de contar:
La sonrisa de mi nieta
y de su padre, el truhán.
Hoy he disfrutado mucho
viendo a la niña jugar.
¡Y yo con dolor de cuello!
Mas eso lo mismo da.
El que me duela es costumbre,
mas no oírle preguntar:
- ¡Abuelo! ¿Qué estás haciendo?
Pero dime a dónde vas. -.
- Voy a pegar un vistazo,
a por café y a un lugar
al que me dijo que vino
el vago de tu papá. -.
Mas decir eso no pude
y me tuve que callar.
¡Pobre cría que, inocente,
Vino tras mí por detrás!
¿Qué culpa tendrá mi nieta,
si al mundo vino a parar
a manos de dos idiotas?
¡Si yo tuviera otra edad..!
No sé si es estrofa nueva
y la acabo de inventar,
pero así cuento mis penas.
¡Es para mí el resto igual!
imposibles de contar:
La sonrisa de mi nieta
y de su padre, el truhán.
Hoy he disfrutado mucho
viendo a la niña jugar.
¡Y yo con dolor de cuello!
Mas eso lo mismo da.
El que me duela es costumbre,
mas no oírle preguntar:
- ¡Abuelo! ¿Qué estás haciendo?
Pero dime a dónde vas. -.
- Voy a pegar un vistazo,
a por café y a un lugar
al que me dijo que vino
el vago de tu papá. -.
Mas decir eso no pude
y me tuve que callar.
¡Pobre cría que, inocente,
Vino tras mí por detrás!
¿Qué culpa tendrá mi nieta,
si al mundo vino a parar
a manos de dos idiotas?
¡Si yo tuviera otra edad..!
No sé si es estrofa nueva
y la acabo de inventar,
pero así cuento mis penas.
¡Es para mí el resto igual!
