Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Muy tarde anochecí por causas tuyas,
tratando de obtener explicaciones.
Al fin, siempre las mismas aleluyas:
Excusas sin motivo y sinrazones.
En juez tú te erigiste. En juez y parte.
Fiscal acusador y hasta en Jurado.
No tuve la ocasión ni de explicarte,
no tuvo mi defensa ni abogado.
¿Qué puedo yo alegar? Que nunca es justo
juzgar sin escuchar al delincuente.
Quizás tú te quedases muy a gusto,
mas pienso que fue impío y no clemente.
Pensé que te engañaron y resulta
que estaba el veredicto de antemano
dictado y ya fijada hasta la multa:
Cortar era tu idea, por lo sano.
No creo equivocarme, algún motivo
tuviste para hacer lo que me hiciste:
Matar aquel amor que estaba vivo,
tornar mi corazón de alegre en triste.
Inútil es, después de tantos años,
entrar en discusiones sin futuro.
Afirmo que en mi amor nunca hubo engaños.
¡Lo digo, lo mantengo y te lo juro!
No quiero ya volver a molestarte.
Que siga cada cual por su camino.
El cuento se acabó. Punto y aparte.
Lo quiso de esta forma el cruel Destino.
Mas sabe, niña mía, por si acaso,
que aquí mi corazón siempre te espera.
Amigo en mí tendrás por si un fracaso
te aflige, pues la dicha es pasajera.
Es algo que me sé muy de memoria,
en más de una ocasión ya lo he vivido.
Soy viejo y me conozco bien la historia:
Primero, gran pasión. Luego, el olvido.
Que amores después tuve de aquel tuyo
y todos terminaron de igual forma.
Aquí cada persona va a lo suyo.
Es ésa la verdad y ésa es la norma.
tratando de obtener explicaciones.
Al fin, siempre las mismas aleluyas:
Excusas sin motivo y sinrazones.
En juez tú te erigiste. En juez y parte.
Fiscal acusador y hasta en Jurado.
No tuve la ocasión ni de explicarte,
no tuvo mi defensa ni abogado.
¿Qué puedo yo alegar? Que nunca es justo
juzgar sin escuchar al delincuente.
Quizás tú te quedases muy a gusto,
mas pienso que fue impío y no clemente.
Pensé que te engañaron y resulta
que estaba el veredicto de antemano
dictado y ya fijada hasta la multa:
Cortar era tu idea, por lo sano.
No creo equivocarme, algún motivo
tuviste para hacer lo que me hiciste:
Matar aquel amor que estaba vivo,
tornar mi corazón de alegre en triste.
Inútil es, después de tantos años,
entrar en discusiones sin futuro.
Afirmo que en mi amor nunca hubo engaños.
¡Lo digo, lo mantengo y te lo juro!
No quiero ya volver a molestarte.
Que siga cada cual por su camino.
El cuento se acabó. Punto y aparte.
Lo quiso de esta forma el cruel Destino.
Mas sabe, niña mía, por si acaso,
que aquí mi corazón siempre te espera.
Amigo en mí tendrás por si un fracaso
te aflige, pues la dicha es pasajera.
Es algo que me sé muy de memoria,
en más de una ocasión ya lo he vivido.
Soy viejo y me conozco bien la historia:
Primero, gran pasión. Luego, el olvido.
Que amores después tuve de aquel tuyo
y todos terminaron de igual forma.
Aquí cada persona va a lo suyo.
Es ésa la verdad y ésa es la norma.
