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No hubo llanto

Antonio Jurado

Miembro Conocido
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Juntos subimos al tren con dirección a la vida,
fue un tanto dubitativo el amor que nos unía.
Pero me iba amoldando al ritmo que ella tenía
viendo desilusionado qué migajas me ofrecía.

Si ella miraba a mis ojos, en los suyos nunca vi,
ningún mensaje de amor dibujado en sus retinas.
Intuí que tal situación mucho más no duraría,
pues ternura, ni cariño de sus labios no salían.

Me di cuenta de mi error, que no basta con amar
si la persona que amas no te llena de armonía.
Si no te colma de besos cuando llega una ocasión
de celebrar cualquier cosa que te llene de alegría.

Entre los dos acordamos que mejor será dejarlo
y nos dijimos adiós una mañana muy fría.
No hubo llanto ni dolor, ni pena, ni decepción,
ni por parte de mi amada, ni tampoco de la mía.

Pero cuando me marché disimulando entereza
volví la cabeza y vi que la pena ya invadía
en su bonito semblante asomado el desconsuelo
y de lágrimas, un río al suelo se le caían.

Volviendo sobre mis pasos la abracé por consolarla
y en sus ojos vi el amor que no había visto en mi vida,
era un mensaje tan tierno y cargado de emoción
lo que en aquellos momentos mis pupilas recibían.

Y decidimos volver, pero más poquito a poco,
día a día el amor iba brotando de manera natural
y llenando desde entonces de cariño nuestra vida,
la amalgama de ternura, de respeto y comprensión
nos abrió un camino claro que al cielo nos conducía.

Antonio Jurado (España)
© Derechos reservados
 

SANDRA BLANCO

Administradora - JURADO
Ver el archivo adjunto 3410

Juntos subimos al tren con dirección a la vida,
fue un tanto dubitativo el amor que nos unía.
Pero me iba amoldando al ritmo que ella tenía
viendo desilusionado qué migajas me ofrecía.

Si ella miraba a mis ojos, en los suyos nunca vi,
ningún mensaje de amor dibujado en sus retinas.
Intuí que tal situación mucho más no duraría,
pues ternura, ni cariño de sus labios no salían.

Me di cuenta de mi error, que no basta con amar
si la persona que amas no te llena de armonía.
Si no te colma de besos cuando llega una ocasión
de celebrar cualquier cosa que te llene de alegría.

Entre los dos acordamos que mejor será dejarlo
y nos dijimos adiós una mañana muy fría.
No hubo llanto ni dolor, ni pena, ni decepción,
ni por parte de mi amada, ni tampoco de la mía.

Pero cuando me marché disimulando entereza
volví la cabeza y vi que la pena ya invadía
en su bonito semblante asomado el desconsuelo
y de lágrimas, un río al suelo se le caían.

Volviendo sobre mis pasos la abracé por consolarla
y en sus ojos vi el amor que no había visto en mi vida,
era un mensaje tan tierno y cargado de emoción
lo que en aquellos momentos mis pupilas recibían.

Y decidimos volver, pero más poquito a poco,
día a día el amor iba brotando de manera natural
y llenando desde entonces de cariño nuestra vida,
la amalgama de ternura, de respeto y comprensión
nos abrió un camino claro que al cielo nos conducía.

Antonio Jurado (España)
© Derechos reservados

A veces se confunden los sentimientos ,pero en una mirada se sabe cuando el sentimientos se descubre,preciosos versos,gracias por compartir,un beso grande.
 

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