Tan pequeño como la frontera
entre una palabra y el silencio.
Tan trascendente
como un si, o un no,
es el perdón que me ofreces
por el daño afligido
y dejarme reposar,
abrazado a tus tierras,
de esta cansina vida,
dulce y amargo fruto
de tus entrañas.
Volvera ti
a la paz de la inconsciencia...