Salva Carrion
Miembro Conocido

¡Ay, qué lejano estás, mi marinero!
Ruego por ti con todo lo que te amo,
en esta plomiza soledad reclamo,
que no te trague ese mar traicionero.
En el azur distingo tu lucero,
fuerza vital cuando la noche truena;
tu lucha entre las olas es mi pena,
y te presiento en el bravo viajero.
La playa trae tu nombre querido,
afronto el azul con un beso herido,
por tu lejanía que en mi pecho arde.
Regresa a mi lado, buen compañero,
que mi corazón es tu varadero,
hogar sin aguas que a salvo nos guarde.
******
