Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
¡Quién pudiera volver a aquel entonces
en que, siendo muy niño, no pensaba
en que habría un mañana de amarguras,
en que a todo mi afán pusieran trabas!
No se piensa... ¿Por qué? Se desconoce
que exista la maldad en tantas almas,
que sólo nos queramos vagamente,
que sólo nos queramos de palabra.
Pasamos por el mundo sin motivo,
sin razón, sin tener la menor causa,
y a la tumba nos vamos de igual modo
cuando viene a buscarnos la cruel Parca.
Me diréis que soy triste y mi tristeza
parece que quisiera contagiarla...
¡Pero no! Que es verdad cuanto os afirmo;
no miento, os lo aseguro, para nada.
Por ello es que deseo a mi niñez
retornar como sea. ¡Dulce infancia,
a pesar de las muchas pataletas
que a veces, sin razones, nos atacan!
en que, siendo muy niño, no pensaba
en que habría un mañana de amarguras,
en que a todo mi afán pusieran trabas!
No se piensa... ¿Por qué? Se desconoce
que exista la maldad en tantas almas,
que sólo nos queramos vagamente,
que sólo nos queramos de palabra.
Pasamos por el mundo sin motivo,
sin razón, sin tener la menor causa,
y a la tumba nos vamos de igual modo
cuando viene a buscarnos la cruel Parca.
Me diréis que soy triste y mi tristeza
parece que quisiera contagiarla...
¡Pero no! Que es verdad cuanto os afirmo;
no miento, os lo aseguro, para nada.
Por ello es que deseo a mi niñez
retornar como sea. ¡Dulce infancia,
a pesar de las muchas pataletas
que a veces, sin razones, nos atacan!
