Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Ya llegó la primavera,
ya retornó la alegría,
ya la siente el alma mía
como antaño la sintiera.
Ya el amor, de otra manera,
a darme la vida ha vuelto
y vuelvo a sentirme esbelto
igual que en mi juventud.
Hoy me siento en plenitud
y a luchar estoy resuelto.
Poco me asustan la muerte
ni el peso de la vejez,
no soñé ninguna vez
disfrutar de tanta suerte.
Y, aunque el dolor es muy fuerte,
he de marchar adelante
sin cesar un solo instante
de disfrutar mi existencia.
Tengo fe, tengo experiencia...
¡Pienso que tengo bastante..!
¿Que no me sobra el dinero?
Ya lo sé, porque es justito.
Pero poco necesito
si en mi vivir soy austero.
No soy falaz ni embustero
al afirmar que el honor,
la Justicia y el valor
es lo que importa en verdad.
Y también la libertad,
¡es que no tiene color!
Porque el dinero y la plata
poco han de servirle al vil,
al infame y al servil
que hasta por lograrlos mata.
Con ver tus ojos de gata,
¡corazón!, estoy contento.
Y aunque mi final presiento
no me causa un gran pavor.
¡Mientras que sienta tu amor
ni del dolor me lamento!
ya retornó la alegría,
ya la siente el alma mía
como antaño la sintiera.
Ya el amor, de otra manera,
a darme la vida ha vuelto
y vuelvo a sentirme esbelto
igual que en mi juventud.
Hoy me siento en plenitud
y a luchar estoy resuelto.
Poco me asustan la muerte
ni el peso de la vejez,
no soñé ninguna vez
disfrutar de tanta suerte.
Y, aunque el dolor es muy fuerte,
he de marchar adelante
sin cesar un solo instante
de disfrutar mi existencia.
Tengo fe, tengo experiencia...
¡Pienso que tengo bastante..!
¿Que no me sobra el dinero?
Ya lo sé, porque es justito.
Pero poco necesito
si en mi vivir soy austero.
No soy falaz ni embustero
al afirmar que el honor,
la Justicia y el valor
es lo que importa en verdad.
Y también la libertad,
¡es que no tiene color!
Porque el dinero y la plata
poco han de servirle al vil,
al infame y al servil
que hasta por lograrlos mata.
Con ver tus ojos de gata,
¡corazón!, estoy contento.
Y aunque mi final presiento
no me causa un gran pavor.
¡Mientras que sienta tu amor
ni del dolor me lamento!
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