Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Pues parece que va a ser que sí ya que la inmensa “sabiduría” de los políticos españoles nos conducen a unos nuevos comicios. Ninguno quiere dar su brazo a torcer y los cuatro principales candidatos desean ocupar el Palacio de la Moncloa, exceptuando quizás a Albert Rivera que sabe que tiene muy pocas posibilidades por no decir que ninguna pero que en un momento dado pudo haberlo sido como representante del Partido bisagra.
Pero hay que reconocer que Mariano Rajoy lleva razón en el aspecto de que su Partido, el PP, obtuvo el triunfo en las elecciones de diciembre aunque no consiguiera mayoría absoluta. Luego, se ha visto salpicado por todos los escándalos de corrupción que han aparecido – y los que aparecerán seguramente, porque dudo que aquí se salve nadie salvo el que no ha tocado nunca Poder – e indudablemente debería haber optado por renunciar a su candidatura personal a favor de otro miembro de su Grupo Parlamentario libre de sospecha por su juventud. Quizás hasta la misma Vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, de la cual parecen no hablar mal ni sus propios rivales políticos. El Partido Popular ganó la elecciones, efectivamente, pero no las ganó usted, señor Rajoy, sino su Partido. O si el triunfo fue suyo después ha perdido mucha credibilidad al alegar desconocimiento de lo que sus colegas de militancia hacían: Llevárselo crudo, así como suena.
El jefe es jefe para bien o para mal y si ha consentido, o ha ignorado, lo que se tejía a su alrededor es que es un mal jefe. O sea, con su simple renuncia Ciudadanos hubiera apoyado seguramente la candidatura del PP o no se hubiera opuesto a ella y muy posiblemente ya habría Gobierno en España en tanto que al no haberlo las pérdidas económicas ya están siendo sacadas a la luz por los expertos en Economía.
Al señor Pedro Sánchez, del PSOE, le sucede lo mismo. Ése, con tal de ser Presidente posiblemente vendiera su alma al Diablo. ¿Presidente por un día o Presidente ficticio, como quien es Rey Consorte? Porque PODEMOS y su representante don Pablo Iglesias dejaron muy claras sus aspiraciones desde el primer día: Vicepresidencia y los seis Ministerios más importantes. Lo que equivale “de facto” a mandar. – Yo lo que quiero es mando.-, decía el gitano de LA MALQUERIDA. Pues idéntico. O como aquél que decía: - Señorito, usted póngame “donde haiga”, que del resto me ocupo yo. –
Que España precisa una reforma Constitucional es casi indudable, pero eso no significa cambiar a un anticlericalismo total en el cual, aparte de obligar a la Iglesia Española a pagar sus impuestos como cualquier otra entidad – lo cual sería totalmente correcto -, hubiera quienes se dedicasen a quemar iglesias y a asesinar sacerdotes como en los albores de la II República. Y a partir la Nación concediendo la independencia a todo el que la pretenda, como sucedía con las Autonomías en aquella hilarante novela de Pedro Vizcaíno Casas titulada LAS AUTONOSUYAS en la cual un pueblo de la Sierra madrileña la solicita aduciendo entre otras cosas que tiene un idioma propio denominado el “farfullo” porque su alcalde farfulla. Es incapaz de pronunciar la letra pe y la sustituye por la efe. Así que cambia la calle del Palo por la del Falo. Ingenioso, sí señor.
La idiotez y la codicia son peligrosas cuando alcanzan su punto álgido, aunque dudo que éste exista porque como se dice hace tiempo: Cada día que amanece otro idiota que aparece.
Aunque también podría decirse otro corrupto.
¿A qué puede conducirnos todo esto? De momento, a efectuar un gasto superfluo. Y, posteriormente y según las encuestas, a unos resultados muy similares a los actuales que causarían asimismo la inviabilidad de formar un Gobierno serio y efectivo. Mayores pérdidas para las Arcas Estatales.
¿Existen otras soluciones? Tal vez, pero a mí no me paga nadie por dar ideas y además no aspiro a cargo alguno a mis casi 70 años. No soy ambicioso...
¡Hasta pronto!
