Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
No le temas a nada, compañero.
Me tendrás, ¡cómo no!, siempre a tu vera.
La amistad, sabes bien, es mi bandera
y no dejo tirado a quien bien quiero.
La honradez por encima del dinero,
el ser golfo lo cedo a quien lo quiera,
al traidor que apuñala de manera
engañosa, que finge y no es sincero.
Como el viento, los dichos de traidores
volarán esparcidos cual cenizas.
Hazles caso a los dichos de señores,
no a las tetas enormes y postizas,
que explosionan sin más con los calores
y se queden sus dueñas hechas trizas.
No soportes palizas,
tu navío conduce sin más duda.
La tormenta a vencer. Tienes mi ayuda.
Me tendrás, ¡cómo no!, siempre a tu vera.
La amistad, sabes bien, es mi bandera
y no dejo tirado a quien bien quiero.
La honradez por encima del dinero,
el ser golfo lo cedo a quien lo quiera,
al traidor que apuñala de manera
engañosa, que finge y no es sincero.
Como el viento, los dichos de traidores
volarán esparcidos cual cenizas.
Hazles caso a los dichos de señores,
no a las tetas enormes y postizas,
que explosionan sin más con los calores
y se queden sus dueñas hechas trizas.
No soportes palizas,
tu navío conduce sin más duda.
La tormenta a vencer. Tienes mi ayuda.
