Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Merche, Mercedes Ortega Armada, fue mi primera novia. Yo tenía 18 años recién cumplidos y ella seis meses más. Los cumplía el 31 de diciembre. Hace meses supe que había fallecido.
En su memoria:
En su memoria:
La losa cubre tu cuerpo,
el que tuve entre mis brazos.
¿Qué pensarás, si es que piensas,
mientras yo sigo soñando?
Parece que fuera ayer,
aunque han pasado los años
llevándose nuestros sueños
y el amor al que jugamos.
Un ¡te quiero! y me ofreciste
aquella miel de tus labios.
Fue todo un sueño sin manchas,
no busqué ni tus encantos;
éramos niños entonces,
dieciocho muy escasos.
Nuestro amor resultó puro,
sin maldad y sin reparos.
Nadie podrá decir nada
que tenga que avergonzarnos.
Después tuve más amores,
pero ninguno tan casto;
tan inocente y tan dulce…
¡Si parecíamos Santos!
Donde te encuentres, le ruego
al Buen Dios que me haga caso
y me lleve adonde duermes
para dormir a tu lado.
¡Mi pequeña de aquel tiempo,
hoy gozas ya del descanso
mientras escribo mis versos
con fatiga y con trabajo!
Pero tus besos recuerdo…
¡Jamás lograré olvidarlos!
El día en que yo me muera
han de perdurar plasmados
en mis cuadernos, escritos
verso a verso por mi mano.
el que tuve entre mis brazos.
¿Qué pensarás, si es que piensas,
mientras yo sigo soñando?
Parece que fuera ayer,
aunque han pasado los años
llevándose nuestros sueños
y el amor al que jugamos.
Un ¡te quiero! y me ofreciste
aquella miel de tus labios.
Fue todo un sueño sin manchas,
no busqué ni tus encantos;
éramos niños entonces,
dieciocho muy escasos.
Nuestro amor resultó puro,
sin maldad y sin reparos.
Nadie podrá decir nada
que tenga que avergonzarnos.
Después tuve más amores,
pero ninguno tan casto;
tan inocente y tan dulce…
¡Si parecíamos Santos!
Donde te encuentres, le ruego
al Buen Dios que me haga caso
y me lleve adonde duermes
para dormir a tu lado.
¡Mi pequeña de aquel tiempo,
hoy gozas ya del descanso
mientras escribo mis versos
con fatiga y con trabajo!
Pero tus besos recuerdo…
¡Jamás lograré olvidarlos!
El día en que yo me muera
han de perdurar plasmados
en mis cuadernos, escritos
verso a verso por mi mano.
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