cocuzza3105
Miembro Conocido
DOS CAPULLOS
Marcados por el hado,
el capricho de la tierra
abrió un capullo tras la sierra,
denotando la llegada
de la risa anegada.
Con su inquieta melodía
fue causando con su brío
el placer de ser un trío
de canciones infantiles
que sonaban tan sutiles.
Un espliego que inundó
en la altura del concreto
de un aroma muy secreto,
confirmando el aserto
peculiar de ese injerto.
Ese sino así lo quiso,
y a su tiempo otro capricho
como si hubiera sido dicho,
rompió en flor otro capullo...
hizo un son de cuatro al murmullo.
Hispida al encuentro,
fue marcando el atisbo
que afloraba en sí mismo
con la paz de las canciones
al compás de sus lecciones.
Los pimpollos así crecieron
acicalando los momentos
que adornaban sus inventos
en la esfera de sus sueños
construidas por los dueños.
Sabiendo que se irán
en la lidia contra el día
a escuchar su melodía,
se elevan las campanas
que sonarán en las mañanas.
Y este acerbo maquillaje
en el rostro de la vida
abrirá, bien merecidas,
en sus tierras los rodeos
que llenarán de regodeos.
Ángel César Cocuzza
Marcados por el hado,
el capricho de la tierra
abrió un capullo tras la sierra,
denotando la llegada
de la risa anegada.
Con su inquieta melodía
fue causando con su brío
el placer de ser un trío
de canciones infantiles
que sonaban tan sutiles.
Un espliego que inundó
en la altura del concreto
de un aroma muy secreto,
confirmando el aserto
peculiar de ese injerto.
Ese sino así lo quiso,
y a su tiempo otro capricho
como si hubiera sido dicho,
rompió en flor otro capullo...
hizo un son de cuatro al murmullo.
Hispida al encuentro,
fue marcando el atisbo
que afloraba en sí mismo
con la paz de las canciones
al compás de sus lecciones.
Los pimpollos así crecieron
acicalando los momentos
que adornaban sus inventos
en la esfera de sus sueños
construidas por los dueños.
Sabiendo que se irán
en la lidia contra el día
a escuchar su melodía,
se elevan las campanas
que sonarán en las mañanas.
Y este acerbo maquillaje
en el rostro de la vida
abrirá, bien merecidas,
en sus tierras los rodeos
que llenarán de regodeos.
Ángel César Cocuzza
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