Cristina Guerrero S
Miembro Conocido
Ahora que me estás mirando,
ahora que no sabes que decir,
déjame hablar a mi.
En una caja de colores claros,
he depositado mi último suspiro,
he dejado clavado en la pared del destino un beso
que si no lo coges pronto
se derretirá en el silencio.
Las canciones aprendidas en el camino del desierto
aun retumban en mi mente y me servirán de consuelo,
para cuando tenga la osadía primitiva de presionar el gatillo del miedo.
Ahora que no te sale la voz,
ahora que te sientes indefenso,
déjame mostrarte que no hay problema,
que no se termine con un disparo certero.
Soy la voz de quienes huyeron hacia el calvario del tiempo,
y destrozaron sus almas en defensa de un sueño,
soy de hierro y de madera,
de piedra verde y ladrillo viejo,
soy también de carne y hueso y es eso justamente
lo que no le gusta a un atormentado pueblo.
Ahora que tu voz se ha quedado sin voz
ahora que tus manos necesitan un beso,
déjame decirte que no debes tener compasión
de mi alma después del silencio,
pues ella yace enferma en mi interior
y es preciso liberarla al viento.
Terminará la culpa de mi madre
por no haberme dado un credo nuevo,
y mi padre ya no lamentará no tener las agallas
de ser un hombre en horas de de serlo,
terminará el sufrimiento atrapado
en mi silueta imperfecta para la lesa humanidad.
Ahora que te saltan las lágrimas,
deja que te las enjugue con un beso,
y se fuerte, porque serás testigo,
de una canción que despierta
a este mundo y sus lamentos.
Soy la carne de un cuerpo en trozos,
soy el océano de los que no tienen barcos,
soy estrella en el cielo eterno,
de una noche que no llega
pero que vive en las pupilas de un momento,
soy yo, y esta fría arma,
que aunque dispare balas de hierro muerto,
hará heridas en el alma,
de quienes creyeron que con la muerte,
conseguirían misericordia humana.
Ahora que lo haz comprendido,
ve y dile al mundo en una sola palabra,
Igualdad ante el Creador,
Igualdad ante un solo Dios.
Soy la voz de quienes no cantan,
soy un pequeño pedazo de esperanza.
(CRISTINA GUERRERO)

ahora que no sabes que decir,
déjame hablar a mi.
En una caja de colores claros,
he depositado mi último suspiro,
he dejado clavado en la pared del destino un beso
que si no lo coges pronto
se derretirá en el silencio.
Las canciones aprendidas en el camino del desierto
aun retumban en mi mente y me servirán de consuelo,
para cuando tenga la osadía primitiva de presionar el gatillo del miedo.
Ahora que no te sale la voz,
ahora que te sientes indefenso,
déjame mostrarte que no hay problema,
que no se termine con un disparo certero.
Soy la voz de quienes huyeron hacia el calvario del tiempo,
y destrozaron sus almas en defensa de un sueño,
soy de hierro y de madera,
de piedra verde y ladrillo viejo,
soy también de carne y hueso y es eso justamente
lo que no le gusta a un atormentado pueblo.
Ahora que tu voz se ha quedado sin voz
ahora que tus manos necesitan un beso,
déjame decirte que no debes tener compasión
de mi alma después del silencio,
pues ella yace enferma en mi interior
y es preciso liberarla al viento.
Terminará la culpa de mi madre
por no haberme dado un credo nuevo,
y mi padre ya no lamentará no tener las agallas
de ser un hombre en horas de de serlo,
terminará el sufrimiento atrapado
en mi silueta imperfecta para la lesa humanidad.
Ahora que te saltan las lágrimas,
deja que te las enjugue con un beso,
y se fuerte, porque serás testigo,
de una canción que despierta
a este mundo y sus lamentos.
Soy la carne de un cuerpo en trozos,
soy el océano de los que no tienen barcos,
soy estrella en el cielo eterno,
de una noche que no llega
pero que vive en las pupilas de un momento,
soy yo, y esta fría arma,
que aunque dispare balas de hierro muerto,
hará heridas en el alma,
de quienes creyeron que con la muerte,
conseguirían misericordia humana.
Ahora que lo haz comprendido,
ve y dile al mundo en una sola palabra,
Igualdad ante el Creador,
Igualdad ante un solo Dios.
Soy la voz de quienes no cantan,
soy un pequeño pedazo de esperanza.
(CRISTINA GUERRERO)

