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Alboreó la mañana...

Alboreó la mañana
y yo sin pegar un ojo,
todo debido al antojo
de una moza casquivana.
Viene cuando tiene en gana
y, para cerrar las puertas,
me paso las horas muertas
aguardando su venida.
Pues es cosa bien sabida
que no han de quedar abiertas.

Pues luego vienen ladrones,
cuando no es un asesino,
¡maldito sea mi sino!,
que se ha dado en ocasiones.
Y si a su "marcha" te opones
resultas ser anticuado
o un carcamal deslenguado,
quizás un maltratador.
Pues lo seré, ¡sí señor!
¡Mejor que ser degollado!

A una vecina cercana
que vivía en derredor
por hacerle algún favor
la asesinó una gitana.
De tal etnia la fulana
resultó ser, no es que tenga
nada en contra de quien venga
a mi casa a ofrecer algo.
Mas si roba, ¡échale un galgo!,
que para correr no es renga.

Hoy lo tengo que arreglar,
¡lo puedo jurar por Dios!
Se acabó lo de a las dos
entrar en este lugar.
Si es preciso, habré de dar
el escándalo del año.
Si mi sueño sufre daño,
aunque sea madrileño
seré más tenaz que un leño.
¡Igual que si fuera maño!

No he dormido y bien despierto
que me encuentro en la mañana.
Toco ahora mismo diana
y se lo juro que es cierto.
Que si muero, una vez muerto,
dirán: - ¡Qué buena persona,
por cuidar de la ladrona
y de sus tristes enseres
se murió! -. Pero te mueres
por culpa de una bribona.
 
Efectivamente, querido José Luis.
No hace mucho tiempo que en la finca colindante con la que donde habito asesinaron a una anciana para robarla. Y posteriormente a otra persona. En ambos casos la asesina fue la misma. Desde entonces puse un cerrojo interior que no abre con llave desde el exterior. Si nos roban no estando poco podrán llevarse, si acaso hacer daño. Lo peor es encontrarte con los ladrones cara a cara estando dentro. De ahí mi costumbre de mantener dicho cerrojo echado cuando estamos en el interior.
Pero mi "simpática" hija parece no comprender mis razones y se queja de obligarla a estar en casa a determinada hora, cuando me voy a acostar.
La eterna lucha de las personas mayores contra las más jóvenes, éstas no parecen ver nunca el peligro.
Me alegra que te haya gustado el poema, amigo.
Abrazos.
 

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