Miguel Francisco Romero
Nuevo Miembro
AMARTE EN SILENCIO © Derechos Reservados del texto
En algún lugar del alma reposan muertos, escondidos
recuerdos inciertos, ilusorios, dulces, al asedio
de aciagas quimeras perseguidas, sin remedio
de grandes amores perdidos, en las sendas del olvido.
Memoria que vuela, cúal gaviota que indaga en cielos perdidos
que fueron amor, aromas, primaveras, en el tiempo ya pasado,
buscándote en los recodos del amor y de la vida, ya olvidados,
esperanza viva, en el deseo irreverente de locos desatinos.
Naufraga mi amor en la luz marina de tus ojos,
en vano intento atormentado, de morar en tu morada,
mitigando mi sed y mi deseo, en tu deleitosa mirada,
sentir dolor y heridas, jirones de sangre, mis despojos.
Siento tuyos los pasos, que transitan con los míos
atravesando sendas florecidas , imaginadas en utopías
sintiendo tu etéreo cuerpo, tus manos entre las mías
en una perecedera fantasía, deseada y requerida.
Amor y amar en silencio, fragoroso, sin palabras
ignoro tu desdén, ya taciturno callado, susurros y sin ruido
amor que espera que tu boca y tú aliento, esté dormido
y deja en tu ventana, las estrofas de un verso, perfumadas.
Desespero, que la luz de la esperanza, crezca como hiedra
y sentir en mi alma el calor del amor correspondido
sin arrebatos, y sin ruido, dulce cura al corazón herido
y dejes que, dulcemente, con pasión y con amor, te quiera.
Amarte amor, es todo eso, amar como te amo,
ofrenda , regocijo, dolor, calor, y dulce compañía
presagiando en nuestros cuerpos, ardorosa sinfonía
y el goce sin fin, libertino, abrevando entre tus brazos.
Amarte en cruel silencio, es la condena de verte,
sentirte, y de no poder tenerte.
Mi amor por ti, es el único fin de mi vida, hasta perderla.
Miguel F. Romero 12/04/2013 ARGENTINA.
En algún lugar del alma reposan muertos, escondidos
recuerdos inciertos, ilusorios, dulces, al asedio
de aciagas quimeras perseguidas, sin remedio
de grandes amores perdidos, en las sendas del olvido.
Memoria que vuela, cúal gaviota que indaga en cielos perdidos
que fueron amor, aromas, primaveras, en el tiempo ya pasado,
buscándote en los recodos del amor y de la vida, ya olvidados,
esperanza viva, en el deseo irreverente de locos desatinos.
Naufraga mi amor en la luz marina de tus ojos,
en vano intento atormentado, de morar en tu morada,
mitigando mi sed y mi deseo, en tu deleitosa mirada,
sentir dolor y heridas, jirones de sangre, mis despojos.
Siento tuyos los pasos, que transitan con los míos
atravesando sendas florecidas , imaginadas en utopías
sintiendo tu etéreo cuerpo, tus manos entre las mías
en una perecedera fantasía, deseada y requerida.
Amor y amar en silencio, fragoroso, sin palabras
ignoro tu desdén, ya taciturno callado, susurros y sin ruido
amor que espera que tu boca y tú aliento, esté dormido
y deja en tu ventana, las estrofas de un verso, perfumadas.
Desespero, que la luz de la esperanza, crezca como hiedra
y sentir en mi alma el calor del amor correspondido
sin arrebatos, y sin ruido, dulce cura al corazón herido
y dejes que, dulcemente, con pasión y con amor, te quiera.
Amarte amor, es todo eso, amar como te amo,
ofrenda , regocijo, dolor, calor, y dulce compañía
presagiando en nuestros cuerpos, ardorosa sinfonía
y el goce sin fin, libertino, abrevando entre tus brazos.
Amarte en cruel silencio, es la condena de verte,
sentirte, y de no poder tenerte.
Mi amor por ti, es el único fin de mi vida, hasta perderla.
Miguel F. Romero 12/04/2013 ARGENTINA.
