Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Amenazas de muerte me han lanzado,
esperando ya estoy que por mí vengan;
mas si vienen que lleguen por la espalda,
que si vienen de cara se la juegan.
Más valiente no soy que ningún otro,
mas tampoco cobarde y no me arredran
las bravatas de un loco; que se expone,
pues también es de carne y no de piedra.
En la calle nos vemos y de día.
Cara a cara, a navaja, como quiera;
no de noche, que es cosa sólo propia
de gentuza de mala y vil ralea.
¡Y pensar que tan sólo por el odio
de una loca mujer es que me acechan!
¡En buen lío me pude haber metido
si es que llego, inocente, a conocerla!
Despechada ha quedado y desde entonces
el afán de venganza la atormenta.
No le agrada saber que soy amado.
¡Infeliz! De los celos está presa.
esperando ya estoy que por mí vengan;
mas si vienen que lleguen por la espalda,
que si vienen de cara se la juegan.
Más valiente no soy que ningún otro,
mas tampoco cobarde y no me arredran
las bravatas de un loco; que se expone,
pues también es de carne y no de piedra.
En la calle nos vemos y de día.
Cara a cara, a navaja, como quiera;
no de noche, que es cosa sólo propia
de gentuza de mala y vil ralea.
¡Y pensar que tan sólo por el odio
de una loca mujer es que me acechan!
¡En buen lío me pude haber metido
si es que llego, inocente, a conocerla!
Despechada ha quedado y desde entonces
el afán de venganza la atormenta.
No le agrada saber que soy amado.
¡Infeliz! De los celos está presa.
