Francisco Rubén Jorquera
Miembro Conocido
AMOR A LA PATRIA (POST-DUCHA SOCIAL)
Hoy me trataron de facho
por escribir un poema
sobre el amor a la patria.
Les juro que no lo vi venir.
Facho yo, que en mi juventud anduve
gritando: —ni yanquis ni marxistas,
con la polera del Che
y el alma llena de consignas recicladas.
No sé en qué minuto
amar la tierra donde uno nació
se volvió una declaración de guerra.
Será que el polvo también vota.
Dolió, no por el insulto
—que los hay peores—
sino por el eco que deja el olvido,
ese ruido vacío que hace la memoria
cuando la sacuden.
A mediodía tomé un autobús,
olor a detergente cero,
olor a pueblo cien por ciento.
Todos tirando su mejor perfume natural:
tránsito, cansancio, sopaipilla con mostaza.
Y ahí entendí:
patria es eso también,
la mezcla invisible que te impregna
aunque te cambies de camiseta o de ideología.
La patria está debajo de la axila del prójimo.
Yo, pasado a pueblo,
pensando que amar este olor
no puede ser delito.

Hoy me trataron de facho
por escribir un poema
sobre el amor a la patria.
Les juro que no lo vi venir.
Facho yo, que en mi juventud anduve
gritando: —ni yanquis ni marxistas,
con la polera del Che
y el alma llena de consignas recicladas.
No sé en qué minuto
amar la tierra donde uno nació
se volvió una declaración de guerra.
Será que el polvo también vota.
Dolió, no por el insulto
—que los hay peores—
sino por el eco que deja el olvido,
ese ruido vacío que hace la memoria
cuando la sacuden.
A mediodía tomé un autobús,
olor a detergente cero,
olor a pueblo cien por ciento.
Todos tirando su mejor perfume natural:
tránsito, cansancio, sopaipilla con mostaza.
Y ahí entendí:
patria es eso también,
la mezcla invisible que te impregna
aunque te cambies de camiseta o de ideología.
La patria está debajo de la axila del prójimo.
Yo, pasado a pueblo,
pensando que amar este olor
no puede ser delito.

