La armadura es pobreza,
y no por natureleza,
es por el brillo,
que pretende la nobleza.
Ay armadillo,
que en tu vida,
te enrrocas en lo tuyo.
Eres rey de tus miserias,
algo cómo un capullo.
Asi he de juzgarte
por muy maduro que estes,
ni eres noble ni rey,
sólo pretencioso estúpido,
que al pueblo pretende engañar.
Pero no olvides:
Que tiempo hay para cocinar y
tus carnes sabrán del hambre,
del pueblo que te atrevíste a vilipendiar.
y no por natureleza,
es por el brillo,
que pretende la nobleza.
Ay armadillo,
que en tu vida,
te enrrocas en lo tuyo.
Eres rey de tus miserias,
algo cómo un capullo.
Asi he de juzgarte
por muy maduro que estes,
ni eres noble ni rey,
sólo pretencioso estúpido,
que al pueblo pretende engañar.
Pero no olvides:
Que tiempo hay para cocinar y
tus carnes sabrán del hambre,
del pueblo que te atrevíste a vilipendiar.
Última edición:
