Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Avisan que del Norte viene un frío
que puede congelar los corazones.
Escucho esas noticias y sonrío...
No creo que ya más puedan el mío,
que lo hiciesen un día tus traiciones.
¿Qué tú no me engañaste? ¡Qué mentira!
Forjaste en mi interior mil ilusiones
y luego me dejaste. Así que mira
si es cierto cuanto digo. ¡Si aún suspira
mi pecho de dolor y de emociones!
Si todo se quedó en mísero olvido;
si todo se perdió en la noche oscura
de tiempos que pasaron sin un ruido;
si aquél que alguna vez fue nuestro nido
se tornó de ese amor en sepultura...
Han pasado los años y aún retorna
a mi mente transida y macilenta
tu recuerdo. Y me dices que con sorna
te escribí algún poema “que te adorna”...
¿No entiendes que mi Musa es muy violenta?
Igual que te escribí cantos de amores,
repletos de ternura y esperanza,
también sabe mi pluma los colores
sacar a quien sembró mil sinsabores
en mi pecho infeliz. Es mi venganza.
Que burlarse de un mísero poeta
es correr ese riesgo, esa aventura;
pues el alma de un vate está repleta,
cuando ve que su amor no se respeta,
de malicia, crueldad y de locura.
que puede congelar los corazones.
Escucho esas noticias y sonrío...
No creo que ya más puedan el mío,
que lo hiciesen un día tus traiciones.
¿Qué tú no me engañaste? ¡Qué mentira!
Forjaste en mi interior mil ilusiones
y luego me dejaste. Así que mira
si es cierto cuanto digo. ¡Si aún suspira
mi pecho de dolor y de emociones!
Si todo se quedó en mísero olvido;
si todo se perdió en la noche oscura
de tiempos que pasaron sin un ruido;
si aquél que alguna vez fue nuestro nido
se tornó de ese amor en sepultura...
Han pasado los años y aún retorna
a mi mente transida y macilenta
tu recuerdo. Y me dices que con sorna
te escribí algún poema “que te adorna”...
¿No entiendes que mi Musa es muy violenta?
Igual que te escribí cantos de amores,
repletos de ternura y esperanza,
también sabe mi pluma los colores
sacar a quien sembró mil sinsabores
en mi pecho infeliz. Es mi venganza.
Que burlarse de un mísero poeta
es correr ese riesgo, esa aventura;
pues el alma de un vate está repleta,
cuando ve que su amor no se respeta,
de malicia, crueldad y de locura.
