Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Bien jugaste la partida,
quedándote satisfecha.
No hubo de Cupido flecha.
Fue sexo sin más, querida.
¿Y hoy estás arrepentida
tras demostrar tal contento?
Si el famoso monumento,
del que hablabas al marido,
¿cuántas veces le has mentido?,
no te causó sufrimiento…
Más bien, pues no lo fingías,
te proporcionó placer.
¿Piensas en verdad, mujer,
que decirme eso debías?:
- No llames más, que esos días
llegaron a su final.
Soy casada y soy cabal
abuela, feliz y honrada.-.
Y solté una carcajada
que debió sentarte mal.
Pues sigue así. Del esposo,
con el que vives contenta,
limpia bien la cornamenta
y que la luzca dichoso.
Es tan bello y tan hermoso
el color de su dinero
que hasta yo casi prefiero
que te volvieses con él.
Otras se van al burdel.
Y eso no, ¡te soy sincero!
quedándote satisfecha.
No hubo de Cupido flecha.
Fue sexo sin más, querida.
¿Y hoy estás arrepentida
tras demostrar tal contento?
Si el famoso monumento,
del que hablabas al marido,
¿cuántas veces le has mentido?,
no te causó sufrimiento…
Más bien, pues no lo fingías,
te proporcionó placer.
¿Piensas en verdad, mujer,
que decirme eso debías?:
- No llames más, que esos días
llegaron a su final.
Soy casada y soy cabal
abuela, feliz y honrada.-.
Y solté una carcajada
que debió sentarte mal.
Pues sigue así. Del esposo,
con el que vives contenta,
limpia bien la cornamenta
y que la luzca dichoso.
Es tan bello y tan hermoso
el color de su dinero
que hasta yo casi prefiero
que te volvieses con él.
Otras se van al burdel.
Y eso no, ¡te soy sincero!
