Nicolás Bascialla
Miembro
No busco palabras.
Busco esa respiración antigua que aún permanece entre las páginas amarillas, el rumor de una voz que el tiempo no consiguió borrar.
Quisiera encontrar un verso con aroma de clásico, uno de esos que hacen creer que los años pasan, pero no se lo llevan todo.
Los poemas, sin embargo, también saben esconderse.
Me observan desde lejos, como si esperaran que renunciara a llamarlos.
No conocen mi oficio.
Tal vez nací para buscarlos,
como otros nacen para cruzar el mar, perseguir estrellas o desenterrar ciudades.
Y acaso el verdadero poema no sea el que algún día encuentre,
sino este andar paciente, esta obstinación de salir, una y otra vez, en busca de los versos perdidos.
Busco esa respiración antigua que aún permanece entre las páginas amarillas, el rumor de una voz que el tiempo no consiguió borrar.
Quisiera encontrar un verso con aroma de clásico, uno de esos que hacen creer que los años pasan, pero no se lo llevan todo.
Los poemas, sin embargo, también saben esconderse.
Me observan desde lejos, como si esperaran que renunciara a llamarlos.
No conocen mi oficio.
Tal vez nací para buscarlos,
como otros nacen para cruzar el mar, perseguir estrellas o desenterrar ciudades.
Y acaso el verdadero poema no sea el que algún día encuentre,
sino este andar paciente, esta obstinación de salir, una y otra vez, en busca de los versos perdidos.
