Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Callada está la noche y no hay más ruidos
que aquellos que el poeta escuchar quiere,
le brindo con placer a quien quisiere
oír mi corazón y sus latidos.
Se pierden al oírlos los sentidos,
es música que expande por doquiere
un cántico feliz, no un miserere.
Alegran con su sones divertidos.
Mañana he de afrontar otra pelea,
igual hice de joven, sin fatigas;
estoy acostumbrado a lo que sea,
a amar, a discutir, a hacer amigas.
El caso es combatir como desea
el alma y superar a las intrigas.
Mejor son buenas migas
que estar toda la vida con combates
que acaban, mayormente, en disparates.
que aquellos que el poeta escuchar quiere,
le brindo con placer a quien quisiere
oír mi corazón y sus latidos.
Se pierden al oírlos los sentidos,
es música que expande por doquiere
un cántico feliz, no un miserere.
Alegran con su sones divertidos.
Mañana he de afrontar otra pelea,
igual hice de joven, sin fatigas;
estoy acostumbrado a lo que sea,
a amar, a discutir, a hacer amigas.
El caso es combatir como desea
el alma y superar a las intrigas.
Mejor son buenas migas
que estar toda la vida con combates
que acaban, mayormente, en disparates.
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