Henry Alfaro
Miembro Conocido
Tan solo es un día gris,
como noche sin luz,
simplemente una esperanza
¡Que no puedo tener!
Se aviva mi ira,
enfado que guarda mi latir.
¡Grito!
Y nadie me escucha,
las voces calladas, tan solo nuevamente me han vencido,
mi corazón hace silencio,
la razón ha prevalecido.
Necesito sanar lo que me hiere,
no con brisas pasajeras,
sino con la magia pura y honesta,
del más bello jardín,
en donde dos flores de maga,
cautivan mi sentir.
Quiero penetrar la toxina
que ahoga mi silencio,
sobrevivir al veneno extremo,
para encontrar la verdad.
Deseo sanar a mi manera,
aún con la daga atravesando mi pecho,
para extraer mis angustias,
esas que demandan
mi deseo de morir,
gimo en silencio.
Cenntinela que cuida nuestro nido de amor
¡Déjame entrar!
Libera el cerrojo de esa puerta de abrojos,
¡No me hagas sufrir!
Que de aquélla noche sin luz,
dos estrellas quiero acariciar.
Vigilante de sentimientos olvidados,
ser de valor ¡Permiteme entrar!
Quiero despedirme,
ya no soporto tanta agonía,
debo afrontar mi existencia.
¡Te lo suplico!
Vigía de mi latir ¡Déjame entrar!
Que de su amor y sus ternuras,
y las llaves de mi destino,
esas dos estrellas, de mi mano entrarán conmigo.
Autor Henry Alfaro Abarca.
como noche sin luz,
simplemente una esperanza
¡Que no puedo tener!
Se aviva mi ira,
enfado que guarda mi latir.
¡Grito!
Y nadie me escucha,
las voces calladas, tan solo nuevamente me han vencido,
mi corazón hace silencio,
la razón ha prevalecido.
Necesito sanar lo que me hiere,
no con brisas pasajeras,
sino con la magia pura y honesta,
del más bello jardín,
en donde dos flores de maga,
cautivan mi sentir.
Quiero penetrar la toxina
que ahoga mi silencio,
sobrevivir al veneno extremo,
para encontrar la verdad.
Deseo sanar a mi manera,
aún con la daga atravesando mi pecho,
para extraer mis angustias,
esas que demandan
mi deseo de morir,
gimo en silencio.
Cenntinela que cuida nuestro nido de amor
¡Déjame entrar!
Libera el cerrojo de esa puerta de abrojos,
¡No me hagas sufrir!
Que de aquélla noche sin luz,
dos estrellas quiero acariciar.
Vigilante de sentimientos olvidados,
ser de valor ¡Permiteme entrar!
Quiero despedirme,
ya no soporto tanta agonía,
debo afrontar mi existencia.
¡Te lo suplico!
Vigía de mi latir ¡Déjame entrar!
Que de su amor y sus ternuras,
y las llaves de mi destino,
esas dos estrellas, de mi mano entrarán conmigo.
Autor Henry Alfaro Abarca.
