Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Contemplar la vejez me pone inquieto,
es mejor admirar muchachas bellas,
aunque sé que también llegarán ellas
a causar sinsabores a mi nieto.
¿El motivo y razón de este soneto?
No es buscarme ni pleitos ni querellas,
es decir que hasta mueren las estrellas
y que todo a morir está sujeto.
Es extraña la vida, por lo tanto;
pues, si todo a la muerte se encamina,
¿para qué hay que vivir con el espanto
de saber que la muerte está vecina?
Es inútil buscar ningún encanto,
solamente hay dolor que al fin termina.
