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Conversaciones conmigo mismo parte x

CONVERSACIONES CONMIGO MISMO. PARTE X
© Derechos reservados del texto.
Autor: Miguel F. Romero 01/06/2013. Argentina.

Cada día me convenzo más que los políticos ven a su trabajo como una forma de tener una excelente ocupación, no digo trabajo porque es poco lo que hacen, y además muy bien pagos, y no como un servicio al pueblo, los que les pagamos sus jugosas dietas. Pero recuerden, señores gobernantes: Donde se termina la paciencia, se terminan los diálogos, y cuando se acallan las voces, gritan las rebeldías y suena el escarmiento.

Creo que los relatos, en base a una escritura confesional, alivian la vida, el ego, el estrés, algunos pánicos, trasfunden el alma, y tranquilizan los espíritus, en una catarsis hacia nuestro interior. Narrar, contar nuestras propias vivencias, nos ayuda a vivir en paz con nosotros mismos.

Confieso que he vivido, o por lo menos traté de hacerlo, de la forma más decorosa, imaginando no herir a nadie (de eso no estoy seguro), con mis alegrías, mis deseos insatisfechos, pero con la mira puesta en ser un buen timonel conduciendo a mi familia a buen puerto. Y tengo la suerte que en la escuela de mi casa, se formaron en una larga carrera de veintitantos años, tres excelentes capitanes, para cuando mi barco se hunda, conmigo en el puente de mando.


Muchos hombres o mujeres, tenemos grandes sueños, que en la realidad nos exigen grandes metas. Muchos las alcanzaron, volaron muy alto en sus aspiraciones. Son los elegidos, los iluminados del mundo.

En todos los hombres que se precien de serlo, que sobrevivan en este duro mundo globalizado, es muy difícil que ninguno pueda darle cabida en su vida a todos los defectos. Pero también les será difícil hacerlo con todas las virtudes. Pero es necesario intentar hacerles un lugar a esto último.

Hay una sola cosa que es capaz de preocuparme seriamente, quitarme la alegría y partirme el alma. Es el llanto de un pequeño niño enfermo, que no te puede decir lo que siente o le duele, y si es alguno de mis nietos, mucho peor.
Pero sólo por una cuestión de sangre. Porque todos los niños enfermos, sufren de igual forma, y yo también por ellos.


Me siento abrumado, cosa que me inquieta y me enardece, por la maldad, la corrupción, la mentira y el odio que vivimos y soportamos a diario, en estos tiempos tan aciagos, que a veces creo que estamos viviendo horas decisivas en este mundo globalizado.

Si puedes y tienes lugar, siembra una pequeña huerta en tu casa. Necesita el mismo cuidado que le das a tus flores, con la diferencia que es muy útil en tiempos de escasez, es más sana, y cuando gozas de sus frutos generosos, te alegran el alma y la vida. Yo lo hice, pera ya no puedo cuidarla.


Curiosamente, con el paso del tiempo, y en mi tiempo de la vida ha pasado mucho de él, algunas veces me olvido de los rostros de algunas personas, cosa que me inquieta, pero a pesar de eso, cundo me hablan, mi memoria se reactiva, los recuerdos se abren paso en las viejas grutas neblinosas de mi cerebro, y luego, logro reconocer su alma.

Hay hombres tan inocuos, tan débiles, malos en su pequeñez como ser humano, que se comportan como un microbio muy dañino. Pero son de cuidado, suelen ser peligrosos, son capaces de dañar a los organismos de los hombres probos y más fuertes. Pero nunca dejarán de ser un pequeño microbio, y dañino.

Como siempre lo afirma un amigo, un hermano que yo elegí, gran poeta español él, hay que tener más cuidado con los gobernantes estúpidos que con los inteligentes, ya que los estúpidos son peligrosos por impredecibles.

La mayor parte de los conflictos en el trabajo, en la familia y la sociedad tienen su origen en la falta de valores humanos. Creo que nunca será tarde para aprender buenos hábitos, integrarse con los demás y construir un buen proyecto de vida.


Hay muchos países que mantienen sus monarquías, como un bien apreciado, tradicional y aristocrático, y también muy caro. Sería muy bueno, ya que al pueblo les exige mucho esfuerzo mantenerlos, que los títulos nobiliarios les fueran otorgados sólo a los probos y a los virtuosos, y elegidos en un consenso popular.

Todos nos reímos casi de lo mismo. ¿Quién no se ríe a carcajadas de un sorpresivo resbalón, o de alguna caída a destiempo?. Creo que es importante que además de reírnos, ayudemos con seriedad al desafortunado.

El día de Reyes si te parece, invita a tu buena mesa a esos niños necesitados que conoces de todos los días. Además de un sencillo obsequio, estarán más satisfechos y contentos con el estómago lleno. Y a lo mejor encuentra a una linda mamá y un generoso papá, aunque sea por un rato.

Si nos consideramos hombres poderosos, aun así, siempre será posible que necesitemos ayuda de los otros. Algunos de ellos nos darán, generosamente, lo que nunca podremos comprar con dinero. Por lo tanto, comencemos ahora mismo a tratar y considerar como iguales a todos nuestros semejantes, y respetarlos.

Creo que no es bueno conformarse con lo que tenemos, pero tampoco lo tomemos como una señal de resignación. Tomémonos el tiempo necesario, tranquilicemos el alma y templemos y serenemos los espíritus. Si nos predisponemos, siempre encontraremos, con preparación y prudencia, otros senderos para mejorar nuestra vida.

Recordemos empezar un nuevo año, el día treinta y uno, del último del año, con una buena animosidad y con el deseo sincero de compartir momentos gratos con los demás. Lo otro, guardémoslos en el arcón de los recuerdos.


Un hombre o una mujer que llega a la excelsa categoría de Magistrado, de Juez, elegido para juzgar la vida y la muerte de otros y que es un erudito en leyes, pero si nada conoce de la naturaleza humana, de sus aciertos y errores, no podría ni debería ser juez de nada.

El amor que los padres sienten por sus hijos, aunque sea inmenso, está sujeto al tiempo que se disponga, al trabajo fecundo en busca del progreso, que por estos y otros motivos, se lo retacea a veces un poco.
Pero el amor por los nietos, tiene, absolutamente, una dimensión enorme, absoluta, que por desconocida, no se conocen sus límites.

Para llegar a un corazón, con amor, existen infinitos caminos. Lo indubitablemente necesario, es recorrerlos con humildad y sinceridad.
 

Cisne

Moderadora del Foro Impresionismo y Expresionismo,
CONVERSACIONES CONMIGO MISMO. PARTE X
© Derechos reservados del texto.
Autor: Miguel F. Romero 01/06/2013. Argentina.

Cada día me convenzo más que los políticos ven a su trabajo como una forma de tener una excelente ocupación, no digo trabajo porque es poco lo que hacen, y además muy bien pagos, y no como un servicio al pueblo, los que les pagamos sus jugosas dietas. Pero recuerden, señores gobernantes: Donde se termina la paciencia, se terminan los diálogos, y cuando se acallan las voces, gritan las rebeldías y suena el escarmiento.

Creo que los relatos, en base a una escritura confesional, alivian la vida, el ego, el estrés, algunos pánicos, trasfunden el alma, y tranquilizan los espíritus, en una catarsis hacia nuestro interior. Narrar, contar nuestras propias vivencias, nos ayuda a vivir en paz con nosotros mismos.

Confieso que he vivido, o por lo menos traté de hacerlo, de la forma más decorosa, imaginando no herir a nadie (de eso no estoy seguro), con mis alegrías, mis deseos insatisfechos, pero con la mira puesta en ser un buen timonel conduciendo a mi familia a buen puerto. Y tengo la suerte que en la escuela de mi casa, se formaron en una larga carrera de veintitantos años, tres excelentes capitanes, para cuando mi barco se hunda, conmigo en el puente de mando.


Muchos hombres o mujeres, tenemos grandes sueños, que en la realidad nos exigen grandes metas. Muchos las alcanzaron, volaron muy alto en sus aspiraciones. Son los elegidos, los iluminados del mundo.

En todos los hombres que se precien de serlo, que sobrevivan en este duro mundo globalizado, es muy difícil que ninguno pueda darle cabida en su vida a todos los defectos. Pero también les será difícil hacerlo con todas las virtudes. Pero es necesario intentar hacerles un lugar a esto último.

Hay una sola cosa que es capaz de preocuparme seriamente, quitarme la alegría y partirme el alma. Es el llanto de un pequeño niño enfermo, que no te puede decir lo que siente o le duele, y si es alguno de mis nietos, mucho peor.
Pero sólo por una cuestión de sangre. Porque todos los niños enfermos, sufren de igual forma, y yo también por ellos.


Me siento abrumado, cosa que me inquieta y me enardece, por la maldad, la corrupción, la mentira y el odio que vivimos y soportamos a diario, en estos tiempos tan aciagos, que a veces creo que estamos viviendo horas decisivas en este mundo globalizado.

Si puedes y tienes lugar, siembra una pequeña huerta en tu casa. Necesita el mismo cuidado que le das a tus flores, con la diferencia que es muy útil en tiempos de escasez, es más sana, y cuando gozas de sus frutos generosos, te alegran el alma y la vida. Yo lo hice, pera ya no puedo cuidarla.


Curiosamente, con el paso del tiempo, y en mi tiempo de la vida ha pasado mucho de él, algunas veces me olvido de los rostros de algunas personas, cosa que me inquieta, pero a pesar de eso, cundo me hablan, mi memoria se reactiva, los recuerdos se abren paso en las viejas grutas neblinosas de mi cerebro, y luego, logro reconocer su alma.

Hay hombres tan inocuos, tan débiles, malos en su pequeñez como ser humano, que se comportan como un microbio muy dañino. Pero son de cuidado, suelen ser peligrosos, son capaces de dañar a los organismos de los hombres probos y más fuertes. Pero nunca dejarán de ser un pequeño microbio, y dañino.

Como siempre lo afirma un amigo, un hermano que yo elegí, gran poeta español él, hay que tener más cuidado con los gobernantes estúpidos que con los inteligentes, ya que los estúpidos son peligrosos por impredecibles.

La mayor parte de los conflictos en el trabajo, en la familia y la sociedad tienen su origen en la falta de valores humanos. Creo que nunca será tarde para aprender buenos hábitos, integrarse con los demás y construir un buen proyecto de vida.


Hay muchos países que mantienen sus monarquías, como un bien apreciado, tradicional y aristocrático, y también muy caro. Sería muy bueno, ya que al pueblo les exige mucho esfuerzo mantenerlos, que los títulos nobiliarios les fueran otorgados sólo a los probos y a los virtuosos, y elegidos en un consenso popular.

Todos nos reímos casi de lo mismo. ¿Quién no se ríe a carcajadas de un sorpresivo resbalón, o de alguna caída a destiempo?. Creo que es importante que además de reírnos, ayudemos con seriedad al desafortunado.

El día de Reyes si te parece, invita a tu buena mesa a esos niños necesitados que conoces de todos los días. Además de un sencillo obsequio, estarán más satisfechos y contentos con el estómago lleno. Y a lo mejor encuentra a una linda mamá y un generoso papá, aunque sea por un rato.

Si nos consideramos hombres poderosos, aun así, siempre será posible que necesitemos ayuda de los otros. Algunos de ellos nos darán, generosamente, lo que nunca podremos comprar con dinero. Por lo tanto, comencemos ahora mismo a tratar y considerar como iguales a todos nuestros semejantes, y respetarlos.

Creo que no es bueno conformarse con lo que tenemos, pero tampoco lo tomemos como una señal de resignación. Tomémonos el tiempo necesario, tranquilicemos el alma y templemos y serenemos los espíritus. Si nos predisponemos, siempre encontraremos, con preparación y prudencia, otros senderos para mejorar nuestra vida.

Recordemos empezar un nuevo año, el día treinta y uno, del último del año, con una buena animosidad y con el deseo sincero de compartir momentos gratos con los demás. Lo otro, guardémoslos en el arcón de los recuerdos.


Un hombre o una mujer que llega a la excelsa categoría de Magistrado, de Juez, elegido para juzgar la vida y la muerte de otros y que es un erudito en leyes, pero si nada conoce de la naturaleza humana, de sus aciertos y errores, no podría ni debería ser juez de nada.

El amor que los padres sienten por sus hijos, aunque sea inmenso, está sujeto al tiempo que se disponga, al trabajo fecundo en busca del progreso, que por estos y otros motivos, se lo retacea a veces un poco.
Pero el amor por los nietos, tiene, absolutamente, una dimensión enorme, absoluta, que por desconocida, no se conocen sus límites.

Para llegar a un corazón, con amor, existen infinitos caminos. Lo indubitablemente necesario, es recorrerlos con humildad y sinceridad.
Miguel
Me ha gustado leer sus reflexiones.
Creo que hay muchas cosas que cambian continuamente como la moda, la tecnología, la ciencia, los programas educativos...el mundo avanza pero hay una cosa que nunca debemos perder y esos son los valores, las virtudes que debemos cultivar en nosotros mismos y en nuestros hijos. Los niños indudablemente son los que más tocan mi alma y es una de las razones por las que amo mi trabajo con niños.
Creo que si los políticos no olvidaran los ideales y se sentaran a dialogar todos por un bien común nuestro mundo sería diferente.
Felicitaciones y saludos cordiales.
Ana
 

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