Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
Noelia,
te estoy escribiendo un cuento
que no trata de dragones
ni caballeros galácticos;
tan sólo son confesiones
de un viejo loco que sueña
por sostenerte en sus brazos
mientras le lanzas mil besos
y le das dos mil abrazos.
Noelia,
te estoy escribiendo un cuento
que no habla de princesas
sino de aquello que siente
mi alma cuando la besas.
Ayúdame tú a escribirlo
con tu boquita de rosa,
con tu mirada de ensueño
llena de risas, hermosa.
Noelia,
escrito tengo ya el cuento
y espero que con él rías.
Son sueños de un viejo sólo,
necedades, tonterías...
Mas cuando ya mujer seas,
si un día no hallas consuelo
porque la vida te dañe,
léete el cuento del abuelo.
Lo mismo hasta te sonríes
y alivias esos dolores.
Si es así, de algo valieronte estoy escribiendo un cuento
que no trata de dragones
ni caballeros galácticos;
tan sólo son confesiones
de un viejo loco que sueña
por sostenerte en sus brazos
mientras le lanzas mil besos
y le das dos mil abrazos.
Noelia,
te estoy escribiendo un cuento
que no habla de princesas
sino de aquello que siente
mi alma cuando la besas.
Ayúdame tú a escribirlo
con tu boquita de rosa,
con tu mirada de ensueño
llena de risas, hermosa.
Noelia,
escrito tengo ya el cuento
y espero que con él rías.
Son sueños de un viejo sólo,
necedades, tonterías...
Mas cuando ya mujer seas,
si un día no hallas consuelo
porque la vida te dañe,
léete el cuento del abuelo.
Lo mismo hasta te sonríes
y alivias esos dolores.
tantos absurdos amores.
Noelia, ¿ya estás alegre?
¿Ya se ha olvidado tu pena?
Pues, mira, ya he conseguido
la mitad de la faena.
Porque la otra es más ardua,
que es llegar hasta la gloria.
Mas lo mismo lo consigo
si tú difundes mi historia.
¿Hacemos un pacto entonces?
Lo firmamos con un beso:
Tú te encargas de mi fama
y yo en tu amor quedo preso.
Noelia, ¿ya estás alegre?
¿Ya se ha olvidado tu pena?
Pues, mira, ya he conseguido
la mitad de la faena.
Porque la otra es más ardua,
que es llegar hasta la gloria.
Mas lo mismo lo consigo
si tú difundes mi historia.
¿Hacemos un pacto entonces?
Lo firmamos con un beso:
Tú te encargas de mi fama
y yo en tu amor quedo preso.
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