Carmen Cano
Miembro Conocido
Ver el archivo adjunto 2351
Déjame imaginarme
tus labios en mi ombligo,
iniciando el descenso
hacia el jardín prohibido.
Déjame recrearme
en tu boca libando
del néctar de mi cuerpo,
tu elixir del olvido.
Déjame reclamarte
tu cuerpo entre suspiros
y que la fiera avanzadilla
de tu estandarte fálico,
comience una batalla
desgranando gemidos.
Déjame respirarte
en el aire condensado
de orgasmos jadeantes.
Déjame... déjame poseerte,
igual que me posees,
penetrando mi cuerpo,
respirando mi aire,
invadiendo mi mente,
siendo carne en mi carne.
Déjame imaginarme
tus labios en mi ombligo,
iniciando el descenso
hacia el jardín prohibido.
Déjame recrearme
en tu boca libando
del néctar de mi cuerpo,
tu elixir del olvido.
Déjame reclamarte
tu cuerpo entre suspiros
y que la fiera avanzadilla
de tu estandarte fálico,
comience una batalla
desgranando gemidos.
Déjame respirarte
en el aire condensado
de orgasmos jadeantes.
Déjame... déjame poseerte,
igual que me posees,
penetrando mi cuerpo,
respirando mi aire,
invadiendo mi mente,
siendo carne en mi carne.
