No soy de carne ni hueso,
no tengo masa ni peso,
no soy de agua o acero,
ni último ni primero.
Estoy de tiempo formado,
cruzo la vida confiado
cubierto con luz de sol,
de palidez y arrebol.
Amo la luna de mayo,
también suspiro y desmayo.
Soy música silenciosa
y fresca tarde lluviosa.
Soy todo lo que no soy,
lo que ya nadie puede ser:
vivo campo al reverdecer,
invierno en primavera,
lo que antes nadie fuera.
Y moriré sin remedio,
develaré aquel misterio
despertando al sueño eterno,
al sueño que no gobierno.
Y ya no tendré conciencia,
tampoco paz, amor, ciencia.
No buscaré la excelencia
ni perderé la paciencia.
Así llegaré a mi final,
al que llegará cada cual
aunque traten de negarlo
o quieran santificarlo.
Seré nada de lo que soy,
lo que todos llegan a ser,
para nada jamás tener
y trascender en desierto,
de tierra y flores cubierto.
Dib Gali
no tengo masa ni peso,
no soy de agua o acero,
ni último ni primero.
Estoy de tiempo formado,
cruzo la vida confiado
cubierto con luz de sol,
de palidez y arrebol.
Amo la luna de mayo,
también suspiro y desmayo.
Soy música silenciosa
y fresca tarde lluviosa.
Soy todo lo que no soy,
lo que ya nadie puede ser:
vivo campo al reverdecer,
invierno en primavera,
lo que antes nadie fuera.
Y moriré sin remedio,
develaré aquel misterio
despertando al sueño eterno,
al sueño que no gobierno.
Y ya no tendré conciencia,
tampoco paz, amor, ciencia.
No buscaré la excelencia
ni perderé la paciencia.
Así llegaré a mi final,
al que llegará cada cual
aunque traten de negarlo
o quieran santificarlo.
Seré nada de lo que soy,
lo que todos llegan a ser,
para nada jamás tener
y trascender en desierto,
de tierra y flores cubierto.
Dib Gali
