Cristina Guerrero S
Miembro Conocido

Y llegó la muerte sin aviso,
Sin un ápice de piedad,
Traspasó la rutina cálida del vivir,
Depositó sus lágrimas en el mar del frío destino ennegrecido...
Y los ojos de ébano se cerraron,
Gritando en silencio el dolor callado de un pueblo sometido al látigo castigador de una mente inferior...
Se apaciguaron voces inocentes,
Se cerraron mentes poderosas,
Se derramó sangre petrificada...
Y llegó el último aliento del pasado,
Y no hubo tiempo de advertirlo,
La lluvia no mojaba como antes,
El sol aunque brillante, no entibiaba corazones,
No iluminaba aunque quería,
Las frentes gélidas de aquellos menores...
Y llegó la muerte sin censura,
Y llegó la noche entre el tormento,
Y la soledad de miles de sueños,
El vacío intenso de mis manos que antes rebosaban de deseos...
Y aquí sentada frente al dolor intento comprender lo incomprensible,
Mientras viajo lentamente por cada poro de una realidad que calcina lentamente la razón,
Y la convierte en cenizas de metal,
conservadas en frascos entumecidos de la muerte,
De la maldad...
Y llegó la muerte sin aviso...
Y llegó el final de lo que aun no comenzaba a germinar...
(CRISTINA GUERRERO)
