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Dueto con el poeta Isidro Bruno Gallego

FEB

En esta intranquila espera
he pensado en el convento
y de verdad que lamento
alejarme de su vera.
Pero tu amistad sincera,
Isidro, me has demostrado.
Es éste, pues, mi legado
que te dejo amigo mío.
El único en el que fío,
por ser decente y honrado.

Tengo gran fe en que mañana
las cosas me salgan bien,
pero si no tengo a quién
sepa tocar la campana.
Quien dirija sin galbana,
sepa ocupar mi lugar
y nada deje al azar.
Has demostrado gran mérito.
Así que, amigo, el Emérito
dejó ya de vacilar.

A tus manos lo confío
basándome en tu honradez,
tú sabrás darle más prez
y al cavilarlo sonrío.
Mañana, al vil desafío.
que el Destino ha concertado
iré tranquilo y bragado
y espero salir triunfante.
Si no, querido, adelante,
sin temor y sin cuidado.

En nada me equivoqué
cuando mi juicio emití,
no fue un honor baladí
sino que en ti tuve fe.
Algo sé que te enseñé,
aunque estabas "aprendido".
Me dijo Herrera: - Has venido
conociendo bien la Ciencia.
Serás grande, con paciencia.-
Dios dirá si es que lo he sido.

Conmigo escribir requieres…
Pues ya ves, ya he comenzado
A ver si pronto acabado
lo tenemos como quieres.
Dejémonos de mujeres,
mano a mano dos poetas
que tienen puestas sus metas
estar entre los mejores.
¡Vamos, no te infravalores
y ten las meninges prietas!

IBG

Emérito, me sonrojas.
No merezco tus piropos,
me bendices con hisopos
sin pasar las líneas rojas.
De ignorancia me despojas
cada día, en el convento
me siento bien y contento.
Gracias por tu protección,
al final tendrás razón:
¡Saldré vivo del evento!


Perfecto vas a salir,
no te preocupes, tranquilo,
a pesar de estar en vilo
todo bien va a discurrir.
Luego, vendrás a decir
que no ha sido para tanto,
retomarás el bel canto
y todo seguirá igual.
¡Que quede lejos el mal,
vengan risas, fuera el llanto!

Yo no es que me infravalore,
reconozco que he aprendido;
un camino he recorrido,
aunque al lector no enamore.
Siempre habrá quien me valore
y eso te lo debo a ti,
pues todo lo que aprendí
generoso me enseñaste;
alguna vez te enfadaste,
pero el mensaje entendí.

Gracias por considerarme
como decente y honrado,
puedes haberte pasado,
sé que no es por halagarme.
Fue gentil el regalarme
toda tu sabiduría,
predominó la alegría
y sobre todo el respeto,
nos espera un nuevo reto
que alcanzar en sintonía.

Sobre regir el convento,
estamos en buenas manos,
si pregunta a los hermanos
comprobarás que no miento.
Con todos los frailes cuento
y con las monjas también,
cuando te encuentres fetén
has de volver a tu casa
a contar lo que te pasa.
Lo pasaremos muy bien.

FEB

Se ha excedido este Prior...
Yo soy muy mal enseñante.
Decir que mal no es bastante,
suelo decir el peor.
Tan sólo soy un poeta,
otro más como habrá tantos,
que desea con sus cantos
decir lo que más le peta.
Pero tuve la gran suerte
de encontrar un buen maestro
con paciencia, ágil y diestro,
que me ayudó hasta su muerte.
Considero mi deber
el pagar de igual manera
y enseñar a aquel que quiera
con mis versos aprender.
¿Pero prestar yo lecciones
cuando aprender mucho deba?
No lo pienso, aunque me beba
de Cariñena galones.
Si en verdad has aprendido
leyéndome estoy contento,
fue el motivo del convento
y pienso que lo he cumplido.
¡La pena es que no aprendiste
de los versos de Agustín!
De sus broncazos sin fin
que me ponían bien triste.
Pero igual me percaté
que cuanto más me abroncaba
es que mejor me enseñaba,
así que le perdoné.
La enseñanza no está en venta,
como tampoco el honor.
Si quieres ser el mejor
tendrás que tenerlo en cuenta.
Porque no compra el dinero
ni el honor ni la valía.
Prosigue en tu Poesía
y sigue siendo sincero.

IBG

A mí me enseñas muy bien,
eso lo tengo muy claro,
a viva voz lo declaro
y no se hable más. Amén.

Poeta eres, no lo dudo,
pero también novelista,
hasta del canto un artista, t
Tus romanzas dejan mudo.

Gran maestro fue Agustín,
tuviste muy buena suerte,
le sobrevino la muerte,
la lección llegó a su fin.

Es digno de agradecer
lo que ahora haces conmigo,
eres compañero, amigo,
dispuesto estoy a aprender.

Los dos juntos brindaremos,
Cariñena o Somontano,
me da lo mismo, mi hermano
que mutuamente aprendemos.

El convento, ¡qué ocurrencia!,
empezó como una broma,
la gente a risa lo toma,
pero es grata la experiencia.

Broncazos también me echabas,
y me los sigues echando,
ya sé que de vez en cuando
las comas me señalabas.

De toda bronca se aprende
si se sabe echar con tiento
y tiene conocimiento
el que enseñarte pretende.

Ni el honor ni la enseñanza,
es verdad, están en venta,
aunque venderlas se intenta,
Tengo en ti toda confianza.

Sincero contigo he sido,
me encanta la Poesía,
has demostrado hidalguía,
gracias por lo recibido.
 

José Luis Blázquez

JURADO - MODERADOR de los Foros de Poética Clásica
Sin palabras los dos me habéis dejado... ¡qué maravilla de dueto! Cuando se juntan y armonizan dos talentos como los vuestros, el resultado es espectacular. Me quito el sombrero ante tamaña obra.

Un abrazo para ambos.
 

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