• Sabías que puedes registrarte o ingresar a tu cuenta directamente desde facebook con el botón de facebook en la parte superior de la página?

El ladrón de corazones


- Sólo soy un peregrino
y estoy aquí de pasada,
continuaré mi jornada,
aún resta mucho camino.
Dónde me lleve el Destino
sabe Dios dónde será,
solamente Él lo sabrá,
porque a mí poco me importa.
¡Vamos ya!, la vida es corta
y el final muy cerca ya.

No dejes para mañana...
-,
me aconsejaba mi abuela.
- Por eso y aunque me duela
he de dejarte, mi hermana.
Que la meta está lejana,
que me queda un largo trecho.
Ya veremos si en mi pecho
late aún fuerte el corazón,
porque si no es sinrazón
el que abandone tu lecho.
-
.
Y el peregrino marchó
para nunca más volver,
No le recuerdes, mujer,
pues él a ti te olvidó.
En otra posada entró
a cantar igual romanza,
con idéntica semblanza
y de idéntico sentido,
acelerando el latido
de otra moza. ¡Fue otra chanza!

¡Malhaya aquel caminante
que busca y le dan posada
y después no paga nada
tras disfrutar de ese instante!
Él marcha siempre adelante
sin mirar para detrás
y nunca vuelve, ¡jamás!
No escuches su juramento,
pues después de ese momento
no le verás nunca más.

Así rezaba la historia
que encontré en un libro viejo,
me pareció un buen consejo
y la guardé en mi memoria.
La vida es como una noria
que sin pausa gira y gira,
siempre en el punto de mira
del ladrón está el robar.
Él conjuga el verbo amar
y siempre alguna delira.

Después llegarán las quejas,
llantos y lamentaciones.
- No hagas caso a los ladrones. -,
te aconsejarán las viejas.
Y serán buenas consejas,
pero tú no has de hacer caso.
Cuando el Sol esté en su ocaso
yacerás con el ladrón.
Te romperá el corazón
y un: - ¡Adiós, vida! -, si acaso.
 

José Luis Blázquez

JURADO - MODERADOR de los Foros de Poética Clásica
Extraordinarias décimas, cuyo contenido es un perfecto ejemplo de lo que la buena poesía debe tener: CONTINUIDAD. Tu poema puede ser leído "de un tirón", sin detenerse en ningún verso para intentar descifrar lo que has querido decir. Esa sencillez, esa claridad, es lo que hace grande a una obra. Siempre he dicho que un poema tiene que ejercer en quien lo lee una emoción similar a la que tuvo que tener quien lo compuso, pero esta sensación no puede darse si en cada verso hay que pararse para interpretar lo que el autor dice. Los mejores ejemplos de esto los tenemos en Bécquer y Góngora: el primero, cristalino como pocos, y el segundo, tan rebuscado y oscuro que hace que sus poemas resulten de todo menos atractivos.

Un abrazo.
 
Solamente el leer en un comentario a uno de mis poemas los nombres de dos genios de la Literatura Española, como fueron Bécquer y Góngora,ya es motivo de alegría para mí, querido José Luis. No de orgullo, porque eso podría ser tomado por algunos como engreimiento, sino de una profunda satisfacción.
¡Muchísimas gracias, amigo!
No añado más por el motivo explicado anteriormente, pero me he sentido muy feliz esta tarde, poeta.
Un fuerte abrazo.
 

RADIO EN VIVO

Donar

Versos Compartidos en Facebook

Arriba