Francisco Escobar Bravo
Miembro Conocido
En el Rastro lo compré
una mañana, en diciembre,
días antes de casarme
y desde entonces ya siempre
ha presidido mi vida,
mis llantos y mis placeres.
¡Viejo cuadro, viejo cuadro!,
con firma nada aparente
de un autor desconocido
que indica que es de Juan Pérez.
¡A saber quién fue el pintor!
Sólo sé que ante él al verme
me dije: - Quiero ese cuadro.
¿Por cuánto, chaval, lo vendes?-
No me acuerdo ni del precio,
sé que le di dos billetes
de aquellos de mil pesetas,
aquellos de color verde.
Me lo llevé para casa,
busqué sitio en las paredes,
dos escarpias puse al punto
de las cuales allí prende.
Luego cambiamos de casa
a otro lugar, a otro albergue,
pero lo llevé conmigo.
¡No puede dejar de verme!
Porque pienso que me observa
y que secretos contiene
plasmados sobre su tela,
ya que me vio estar alegre
a veces y otras muy triste,
como en la vida acontece.
El día en que yo me muera,
dime, ¡oh, cuadro! quién va a verte
si no están para mirarte
los ojos que pensé verdes.
- Son azules, no te engañes. -,
dijeron varias al verme.
Depende de los momentos,
del sitio en que se reflejen.
una mañana, en diciembre,
días antes de casarme
y desde entonces ya siempre
ha presidido mi vida,
mis llantos y mis placeres.
¡Viejo cuadro, viejo cuadro!,
con firma nada aparente
de un autor desconocido
que indica que es de Juan Pérez.
¡A saber quién fue el pintor!
Sólo sé que ante él al verme
me dije: - Quiero ese cuadro.
¿Por cuánto, chaval, lo vendes?-
No me acuerdo ni del precio,
sé que le di dos billetes
de aquellos de mil pesetas,
aquellos de color verde.
Me lo llevé para casa,
busqué sitio en las paredes,
dos escarpias puse al punto
de las cuales allí prende.
Luego cambiamos de casa
a otro lugar, a otro albergue,
pero lo llevé conmigo.
¡No puede dejar de verme!
Porque pienso que me observa
y que secretos contiene
plasmados sobre su tela,
ya que me vio estar alegre
a veces y otras muy triste,
como en la vida acontece.
El día en que yo me muera,
dime, ¡oh, cuadro! quién va a verte
si no están para mirarte
los ojos que pensé verdes.
- Son azules, no te engañes. -,
dijeron varias al verme.
Depende de los momentos,
del sitio en que se reflejen.
