JAVIER TOMAS
Sub Administrador

Ella miraba escondida
tras la ventana entrecerrada
al bello efebo, admirada,
de esa mirada encendida.
Ya se encontraba perdida
al cruzarse en el oficio
sin mayor beneficio
que la cercanía placida
Celoso andaba su padre,
hasta perder el juicio,
por cualquier patricio
que a su hija ladre.
Más como adre
Cupido reparte amor
sin pensar en que flor
su flecha aladre.
El mozo entendió esos ojos
y sin el mínimo temor
reclamó su favor
a pesar de los sonrojos.
Viendo asaltados los herrojos
y deshonrado su casa
el tutor con espada traspasa
ahuyentando sus cordojos.
Pobre niña sin consuelo
corazón de brasa
cae al suelo lasa
muerto su mayor anhelo.
Solo queda hacerla duelo
pues se dejo morir
llevándose al partir
de su padre, el consuelo.
