Cristina Guerrero S
Miembro Conocido
En abril.
Se entrega el sol en su cenit como se entrega el ave al vuelo,
y en mi frente se siente el beso de la rosa blanca de tu jardín,
y el cantar del cisne perfumado de alelí se viste de cuerdas de oro tras la noche tibia de este Abril.
Se prende en el faro del fin del mundo
la luz radiante del porvenir,
su brillo penetra en las almas de aquellos que dirigen su camino sosteniendo la confianza en las mariposas de ese jardín.
No hay mañana sin un sueño previo,
no hay futuro sin antes un pasado adormecido en tu piel de jazmín
no hay alegría de risas frescas sin un llanto amargo de seres que no te tienen,
que no fueron para ti,
que te perdieron por temor al delirio apasionado de tu voz y el eco de las palabras mudas que destilas cada Abril.
No hay silencios sin un ruido sordo,
no existe el viento antes de una sábana de pureza viva detenida en el aire pintado de carmín,
no hay entrega sin la dicha de saberse atado en libertad profunda
tropezando con las raíces de este amor que nació en Abril.
Se entrega el piano a los dedos diestros
de un compositor de sueños
de un poeta de ilusiones,
de un amante nocturno y prisionero
de sus propias canciones,
esas, que disfrutamos juntos en las noches de un Abril.
Se detiene el tiempo y las manecillas de su voz,
se enciende en el cielo la estrella que guió a tres magos
y que hoy busca en el manto de terciopelo negro
un rostro calmado en el deseo de un jardín que florece
este otoño cual primavera
una tarde de Abril.

(CRISTINA GUERRERO)
Se entrega el sol en su cenit como se entrega el ave al vuelo,
y en mi frente se siente el beso de la rosa blanca de tu jardín,
y el cantar del cisne perfumado de alelí se viste de cuerdas de oro tras la noche tibia de este Abril.
Se prende en el faro del fin del mundo
la luz radiante del porvenir,
su brillo penetra en las almas de aquellos que dirigen su camino sosteniendo la confianza en las mariposas de ese jardín.
No hay mañana sin un sueño previo,
no hay futuro sin antes un pasado adormecido en tu piel de jazmín
no hay alegría de risas frescas sin un llanto amargo de seres que no te tienen,
que no fueron para ti,
que te perdieron por temor al delirio apasionado de tu voz y el eco de las palabras mudas que destilas cada Abril.
No hay silencios sin un ruido sordo,
no existe el viento antes de una sábana de pureza viva detenida en el aire pintado de carmín,
no hay entrega sin la dicha de saberse atado en libertad profunda
tropezando con las raíces de este amor que nació en Abril.
Se entrega el piano a los dedos diestros
de un compositor de sueños
de un poeta de ilusiones,
de un amante nocturno y prisionero
de sus propias canciones,
esas, que disfrutamos juntos en las noches de un Abril.
Se detiene el tiempo y las manecillas de su voz,
se enciende en el cielo la estrella que guió a tres magos
y que hoy busca en el manto de terciopelo negro
un rostro calmado en el deseo de un jardín que florece
este otoño cual primavera
una tarde de Abril.

(CRISTINA GUERRERO)
