Miguel Francisco Romero
Nuevo Miembro
EN LA AURORA DE LOS TIEMPOS, LOS AÑOS Y LA VIDA. Archivo: 09/2012
© Derechos Reservados del texto (II)
Autor: Miguel F. Romero 18/05/2013 Argentina.
Ha triunfado en la vida quién ha realizado el esfuerzo necesario y ha vivido bien, se ha reído a menudo y amado mucho.
Ha triunfado aquél que supo ganarse el respeto y la amistad de los hombres y las mujeres inteligentes, el amor de los niños y la confianza de las mujeres puras.
Ha triunfado quién llegó a este mundo llorando, y lo dejó con una sonrisa.
Ha triunfado aquel que en su paso por su tiempo de la vida, pudo conservar un trozo puro de su alma de niño.
Ha triunfado aquél que se las ingenió para dejar este mundo mejorado, que logró perfeccionar la sabiduría con los años y utilizarla en los momentos justos.
Ha triunfado aquél que supo adecuarse a las pérdidas de su trabajo y esfuerzo de toda una vida, en manos de incapaces elegidos por nadie, que le impusieron treinta Presidentes y cien Ministros de economía.
Ha triunfado aquél que cayó en las trampas y las mentiras de muchos de los gobernantes de turno, perdió el esfuerzo de años, muchas veces, y supo levantarse sosteniendo a su familia, y seguir adelante, con dignidad.
Ha triunfado aquel que compartió su propio pan entre los niños y los ancianos, con una sonrisa.
Ha triunfado aquél que supo reconocer sus muchos defectos, pero nunca vanagloriarse de sus pocas virtudes.
Ha triunfado aquel que fue capaz de realizar un trabajo honesto para su sustento, evitando las dádivas, producto del esfuerzo de los otros, y a los corruptos de turno.
Ha triunfado aquel que amó a una mujer, fundó una familia, tuvo hijos y les dio ejemplos, sustento y progreso, como un acto de amor, y sin sentirse obligado por nada ni por nadie.
Ha triunfado aquél que fue capaz de plantar árboles y verlos crecer, a su sombra, y escribir un poema desde lo profundo de su alma, con lágrimas en los ojos.
Ha triunfado aquel que supo valorar la amistad como un bien supremo y sostener sus principios en el tiempo de la vida. Y vivirla, en el respeto mutuo y la tolerancia.
Ha triunfado aquel que entendió que las palabras que salen de su boca, no pueden retornar, y por no herir, optó por el silencio, que es la respuesta del sabio.
Ha triunfado aquel que aprendió que las palabras pueden herir, y profundamente, más que una bien afilada espada, y el dolor que producen sus heridas no se mitigan fácilmente, porque pueden herir el alma.
Ha triunfado aquél que supo conquistar y sostener su libertad, el bien supremo, porque es su propia esencia. Y vivirla en plenitud.
Ha triunfado aquel que fue capaz de conmoverse con las lágrimas de un niño, y derramar las suyas en los pliegues de sus años.
Ha triunfado aquél que buscó y encontró lo mejor que había en los demás, y les prodigó, de lo suyo, lo mejor que tenía.
Ha triunfado aquel que supo callar en el momento adecuado y hacerse escuchar con fundamento y firmeza, cuando fue necesario.
Ha triunfado aquel que supo perdonar, sin mancillar, y con respeto. Aun sin el olvido.
Ha triunfado aquél que supo ayudar a su prójimo, dejándole lo propio y no le que le sobraba, y con alegría.
Ha triunfado aquel cuya vida sirvió como un buen ejemplo y fuente de inspiración, y que dejó recuerdos que tengan la fuerza y la serenidad de algo más que recuerdos.
Ha triunfado aquél que, cuando fue necesario, supo jugarse por un amigo, sin esperar nada a cambio.
Ha triunfado aquel que edificó su vida con los pies en la tierra, honestamente, y guardó un trozo de ella, un lugar donde morir en paz.
Definitivamente….ha triunfado aquel que pasó por la vida cayéndose y levantándose, afrontando los desafíos de la vida, dignamente, fortalecido, concretando sueños y realidades, buscando un lugar en el mundo.
Y dejó su vida en la tierra construyendo ejemplos, y se llevó su alma plena, hasta la aurora de los tiempos.
© Derechos Reservados del texto (II)
Autor: Miguel F. Romero 18/05/2013 Argentina.
Ha triunfado en la vida quién ha realizado el esfuerzo necesario y ha vivido bien, se ha reído a menudo y amado mucho.
Ha triunfado aquél que supo ganarse el respeto y la amistad de los hombres y las mujeres inteligentes, el amor de los niños y la confianza de las mujeres puras.
Ha triunfado quién llegó a este mundo llorando, y lo dejó con una sonrisa.
Ha triunfado aquel que en su paso por su tiempo de la vida, pudo conservar un trozo puro de su alma de niño.
Ha triunfado aquél que se las ingenió para dejar este mundo mejorado, que logró perfeccionar la sabiduría con los años y utilizarla en los momentos justos.
Ha triunfado aquél que supo adecuarse a las pérdidas de su trabajo y esfuerzo de toda una vida, en manos de incapaces elegidos por nadie, que le impusieron treinta Presidentes y cien Ministros de economía.
Ha triunfado aquél que cayó en las trampas y las mentiras de muchos de los gobernantes de turno, perdió el esfuerzo de años, muchas veces, y supo levantarse sosteniendo a su familia, y seguir adelante, con dignidad.
Ha triunfado aquel que compartió su propio pan entre los niños y los ancianos, con una sonrisa.
Ha triunfado aquél que supo reconocer sus muchos defectos, pero nunca vanagloriarse de sus pocas virtudes.
Ha triunfado aquel que fue capaz de realizar un trabajo honesto para su sustento, evitando las dádivas, producto del esfuerzo de los otros, y a los corruptos de turno.
Ha triunfado aquel que amó a una mujer, fundó una familia, tuvo hijos y les dio ejemplos, sustento y progreso, como un acto de amor, y sin sentirse obligado por nada ni por nadie.
Ha triunfado aquél que fue capaz de plantar árboles y verlos crecer, a su sombra, y escribir un poema desde lo profundo de su alma, con lágrimas en los ojos.
Ha triunfado aquel que supo valorar la amistad como un bien supremo y sostener sus principios en el tiempo de la vida. Y vivirla, en el respeto mutuo y la tolerancia.
Ha triunfado aquel que entendió que las palabras que salen de su boca, no pueden retornar, y por no herir, optó por el silencio, que es la respuesta del sabio.
Ha triunfado aquel que aprendió que las palabras pueden herir, y profundamente, más que una bien afilada espada, y el dolor que producen sus heridas no se mitigan fácilmente, porque pueden herir el alma.
Ha triunfado aquél que supo conquistar y sostener su libertad, el bien supremo, porque es su propia esencia. Y vivirla en plenitud.
Ha triunfado aquel que fue capaz de conmoverse con las lágrimas de un niño, y derramar las suyas en los pliegues de sus años.
Ha triunfado aquél que buscó y encontró lo mejor que había en los demás, y les prodigó, de lo suyo, lo mejor que tenía.
Ha triunfado aquel que supo callar en el momento adecuado y hacerse escuchar con fundamento y firmeza, cuando fue necesario.
Ha triunfado aquel que supo perdonar, sin mancillar, y con respeto. Aun sin el olvido.
Ha triunfado aquél que supo ayudar a su prójimo, dejándole lo propio y no le que le sobraba, y con alegría.
Ha triunfado aquel cuya vida sirvió como un buen ejemplo y fuente de inspiración, y que dejó recuerdos que tengan la fuerza y la serenidad de algo más que recuerdos.
Ha triunfado aquél que, cuando fue necesario, supo jugarse por un amigo, sin esperar nada a cambio.
Ha triunfado aquel que edificó su vida con los pies en la tierra, honestamente, y guardó un trozo de ella, un lugar donde morir en paz.
Definitivamente….ha triunfado aquel que pasó por la vida cayéndose y levantándose, afrontando los desafíos de la vida, dignamente, fortalecido, concretando sueños y realidades, buscando un lugar en el mundo.
Y dejó su vida en la tierra construyendo ejemplos, y se llevó su alma plena, hasta la aurora de los tiempos.
