Salva Carrion
Miembro Conocido

En la corte de un reino que maldigo,
vivía una doncella de alta figura;
el fresco amor que fue su desventura
en secreto otorgó a su caro amigo.
En el florido vergel, mudo testigo,
hallaban en la sombra su cordura,
y en un vuelo de besos y ternura
unían su latir sin temor al castigo.
Mas la fortuna descubrió el camino:
el rey halló el oculto hilo de pasión;
de viejo orgullo, truncó tal destino.
El plebeyo condenado en prisión,
y ella en la torre, presa del desatino,
lloró por siempre su rota ilusión.
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